Hola a todas! Os cuento el tema. A finales de año, una entidad social me propuso con entusiasmo contratarme, tras años participando voluntariamente en varias áreas.
Bueno, pues se me ofrece un cargo de responsabilidad, también voluntario, mientras se gestiona (supuestamente) las subvenciones necesarias para la contratación.
Llega la pandemia. La responsable de coordinación de la entidad realiza una serie de tareas, las cuales yo no acabo de ver correctas, por tanto, digo que no estoy de acuerdo, pero respeto la soberanía de quien decide. Se me monta un pollo diciendo que yo no puedo estar en contra de algo que resulta «aplaudirle» (a mi juicio, eso es subjetivo, pero vale). Le digo que se debería poder opinar libremente mientras se respete la democracia del organismo y lo dejo estar.
Posteriormente, he visto que han creado el servicio para el cual iba a ser contratada y veo que las personas contratadas no están ejerciendo su función, sino la suya y la de otros perfiles profesionales, cayendo, a mi modo de verlo, en intrusismo laboral.

Cosas que admito: que ese tipo de entidades siguen los ritmos marcados por las administraciones, que no siempre hay capacidad de contratación y que mi ego me puede estar jugando una mala pasada, pues me duele en lo personal y me siento ignorada.
Ya he solicitado reunión, mi duda es: voy en plan positiva, colaboradora y con voluntad de escucha o que se esté dejando en manos de X profesionales algo que no les toca debería denunciarlo con más mala leche?
Gracias!