Reproducimos testimonio de seguidora:
Si, cariño. Este mensaje va para ti. Dame mi puto dinero.
Jesus Manuel, señoras y señores, es el señor con el que decidí compartir un año de mi vida. Todo eran risas, citas encantadoras, mucho sexo y pasión. Jamás hubo una formalización y a pesar del tiempo que nos llevamos, por su parte nunca tuvo decisión de hacer seria nuestra relación.
Siendo honesta, yo sabía perfectamente que Jesús Manuel no quería comprometerse a nada. Pero fue de estas veces, que parece que va todo tan bien, que piensas que lo que él siente es miedo. Y no querida, lo que no quieren es cerrar puertas a nadie. Seguir siendo libres, probablemente.
Pero tenía mis razones para pensar que no siempre iba a ser así. No todo el mundo hace citas en los restaurantes más románticos de la ciudad y viaja a los destinos mas caros con una persona con la que no muestra ningún tipo de sentimiento romántico. ¿Me equivoco?
Pues Jesús Manuel, sí.
Jesús Manuel, despues de compartir cuatro meses increíbles con él, perdió su trabajo. Aun vivía con sus padres y no vivíamos en la misma ciudad. No hubo ni un solo momento después de que se quedase en paro, en el que este señor intentase al menos buscar trabajo. Al contrario de eso, con la excusa de que tenía que venir a verme me llegó a pedir muchísimo dinero. Y como una tonta, porque sentía pena de él, le llegué a dar, entre todas las sumas, mas de 300 euros.
Después de unos diez meses, él mismo me contó que se estaba viendo con mas chicas y claro, como no estaba formalizado, no podía echarle nada en cara. De hecho, me llevaba las noches llorando por lo que él, pero al día siguiente hacía como que me la sudaba.
Cuando pasó justo un año que lo conocí, por fin, pude ponerle fin a esa mierda que yo llamaba por entonces, relación.
Pero don Jesús Manuel, tuvo un plan. Durante todos estos años atrás, me ha estado hablando para quedar y devolverme todo el dinero. Y cómo no, no volverle a ver la cara, era el plan, pero macho, son 300 euros, que si contamos la inflación que hemos sufrido estos meses atrás pueden llegar a ser mas de 500. Tenía que quedar con él.
En esos momentos no había bizzum, y siempre me hablaba para quedar y decirme lo mucho que lo sentía y que no me había olvidado. Mis cojones 33. Cada vez que concretábamos un sitio y una hora siempre me dejaba plantada.
Pues cuando ya por fin apareció san bizzum, cada vez que me mensajeaba le pedía que, si tan mal se sentía por lo que hizo, que me hiciera el bizzum y santas pascuas. Pero no.
A pesar de ello, preferiría mil veces perder mi puto dinero antes que un subnormal que no está bien mentalmente, intente jugar conmigo para ver si puede echar un polvo otra vez. Porque lo conozco y sé cómo funciona.
La conclusión amigas, es que bajo ninguna circunstancia le dejéis dinero a un gilipollas con el que estais quedando solo para follar, porque seguramente no vuelvas a verle ni el pelo ni tu dinero.
Así que Jesús Manuel, querido, si te sientes tan tan tan mal, por habérmelo hecho pasar así, puedes abrir tu aplicación del banco, me buscas en tus contactos que estoy segura que tienes aun guardada, y me envías no 300, 500 euros con los intereses de estos seis años que me debes el dinero. Y poco me parece.
PA-GA-ME.
