Yo antes no era muy fan de las apps de segunda mano, pero con lo caro que está todo, empecé a echarles un ojo. En Vinted he encontrado cosas chulas, sobre todo prendas agotadas. Lo típico: quieres un abrigo concreto de Zara y no queda tu talla. Pues no falla, a los meses alguien lo vende en Vinted.
Respecto a Wallapop, la cosa se amplía a todo tipo de muebles y enseres, y no deja de sorprenderme cómo lo que para unos es un desecho, para otros es un tesoro inesperado.
A mí me ha pasado estando de los dos lados. He vendido cosas que nadie imaginaría que otra persona puede querer: un Nokia que no funciona (al parecer objeto de coleccionista), una Nintendo antigua, muebles feos que la gente habilidosa quiere tunear… ¡Hasta tapetes de la casa de mi abuela!
Porque esa es otra: una casa antigua vacía puede generarte un mogollón de pequeños ingresos inesperados. Y es alucinante lo que a la gente le puede interesar: el cuadro feo y antiguo del Cristo de tus abuelos o una butaca vintage, que ahora están de moda.
Cuando era pequeña, me quedé con las ganas de tener la bañera de Barbie. Se suponía que era el regalo estrella de mi comunión, pero nadie se acordó. Luego la pedí por Reyes y tampoco. Se me quedó eso grabado y lo comentaba siempre como anécdota graciosa… Hasta que un día mi marido me la regaló por Reyes.
La encontró en Wallapop. Intacta, con su toallita de juguete, botecitos de jabón y la caja original. ¿Os imagináis mi cara? Un juguete descatalogado desde hace décadas… Me parece increíble que alguien la guardara en ese estado, y seguro que el vendedor flipó al ver que alguien la quería comprar. Pero ahí está la magia.
También compro libros en Wallapop. Me encantan en papel y muchas veces los encuentro como nuevos, por la mitad de precio. Hay libros que sí me compro de primera mano, pero muchos espero unos meses y los encuentro en segunda mano perfectos.
Y luego está el caso de mi cuñada, que heredó un baúl de madera precioso y lo puso en venta sin saber el valor. Le puso precio viendo similares… y en tres días se lo compraron por casi 500€. Resulta que una chica llevaba años buscando uno igual al de su abuela. ¡Bingo!
En fin, que Wallapop es todo un mundo. Puedes encontrar lo más inesperado, antiguo o descatalogado, y también vender lo más cutre o viejo… porque siempre hay alguien dispuesto a comprarlo.