Hace unos meses conocí a un chico en una librería, fue un poco de peli romántica americana. Yo estaba ojeando un libro y él se puso a darme su opinión sobre él.
Acabamos tomando café y desde ese día empezamos a quedar.
La verdad que nos llevamos muy bien, compaginamos mucho y tenemos muchas cosas en común, aunque él estudie Derecho, ya casi terminando, y yo Farmacia.
Yo había notado que viste con ropa cara, que estudia en la privada y que también está viviendo en una residencia de estudiantes de las más caras de Madrid, pero bueno, nunca miré la posición de nadie ni para lo bueno ni para lo malo.
Yo tengo todo lo que quiero, soy hija única, mis padres me lo han dado todo y yo he currado intermitentemente para apañarme con mis gastos. A mi también me gusta la buena ropa y si puedo me la compro, si no, al Zara como todo el mundo.
Hasta aquí todo normal.
El fin de semana me invitó a pasarlo en una casa en la sierra de sus padres, yo acepté encantada ya que nunca habíamos estado tanto tiempo solos y me pareció una oportunidad muy buena para conocerle.
Llegamos a «LA CASA», lo pongo en mayúsculas porque eso parecía más un castillo que una casa.

Me dice que allí vive un matrimonio que la cuida, pero que le han dado sábado y domingo libres y que por eso me ha llevado.
La casa no me gustó nada, estaba toda la pared llena de trofeos de caza, cabezas de animales, cuernos, colmillos… (por eso os decía lo de la casa de los horrores), me dijo que él había cazado de pequeño con su abuelo pero que ya hacía mucho que no cazaba, yo siempre he renegado de esta práctica.
En el salón, tenían fotos del abuelo con el rey emérito, con Franco…
Cuando le pregunto que cómo es que ha conocido a estas personas, me cuenta que su abuelo era Marqués, que ahora lo es su padre y que el día de mañana lo será él.
De verdad que me quedé alucinada, yo pensaba que estas cosas ya ni existían. Le estuve preguntando y me dijo que era un orgullo en su familia llevar el título.
Bueno, ya os he puesto en contexto, con él genial como siempre, pero todo esto me tira para atrás… me resulta… rancio, esa es la palabra.
En mi familia somos muy normales, mi madre matrona y mi padre se acaba de jubilar después de trabajar toda la vida en un banco. Yo no sé si para ellos yo voy a ser nada, no sé como esta gente se plantea las cosas, creo que tengo prejuicios.
No sé si mi sitio es con él o si es mejor dejarle porque cada vez me gusta más y no sé si habrá futuro.