Muy buenas a todas. Ya que vi que muchísimas comentasteis en mi último post acerca de la novia vegana de mi sobrino, me veo obligada a contaros cómo acabó finalmente la Nochebuena, que me querían hacer convertir en noche verde, jajajaja.
Después de leeros, algunas foreras me dieron ideas de cómo solucionar el asunto y no acabar mal con mi sobrino, y entre ellas me gustó mucho la de invitarle a la cocina para que preparase algo para su novia. Y así lo hice, aunque os confieso que no tenían muchas esperanzas de que me dijera que sí: esa misma mañana cogí el teléfono y le dije a mi sobrino que, si quería que su novia disfrutase de una deliciosa cena a su gusto, tenía que traerse los ingredientes y preparar lo que quisiera para ella; así nos quitaba trabajo a nosotras y, por otra parte, la podía sorprender.
En un principio estaba bastante reticente, como todos los chavalitos, pero luego cambio de idea, se puso las pilas y se trajo ingredientes para preparar una lasaña vegetal que, la verdad, le quedó estupenda.
Algunos familiares más le echamos una mano, pero se trajo todo tipo de verduras y un queso vegetal que yo no había visto en mi vida, pero que, la verdad, daba bastante el pego y, a la hora de servirla, quedó bastante bien.
Vino al mediodía y se la dejó preparada únicamente para meterla en el horno por la noche mientras se calentaba el guiso. El chiquillo tuvo un detalle precioso y a su novia le encantó: le dijo que no tenía que traer absolutamente nada porque él se iba a encargar de sorprenderla en la cena, y así fue.
Finalmente, comimos todos felices. La niña se llevó una alegría con su lasaña, que según ella estaba deliciosa, y todos los demás disfrutamos del guiso que se había preparado.
Creo que, de esta, el joven ha aprendido una lección, y es que, cuando quieres algo y encima hay una persona que quieres de por medio, si de verdad te importa, cúrratelo. Aquí su familia le ha demostrado que está para apoyarle en todo y, si es para sorprender a su novia, más todavía.
Muchísimas gracias por los comentarios y por animarme a llamar a mi sobrino, porque, aparte de una cena espectacular, también pasamos un día muy bueno cocinando, y lo que pudo terminar en una pelea y un mal rollo finalmente sirvió para que la noche fuera todavía mejor.
¡Se os quiere!
