¡Hola amores! De los creadores de «La noche de mierda que se convirtió en mágica«…os traigo algo super diferente, pero que en realidad tienen mucho en común…las dos historias han ocurrido porque estoy empezando a tener autoestima. Para poneros en situación, llevo media década (así suena a eterno jajaja, pero ese tiempo llevo), sin quedar con ningún chico, en una relación que ahora mismo está en «stand by», viendo como en mi cuerpo salían nuevas estrías, celulitis y creyendo que nunca jamás sería capaz de poner a un chico. En definitiva, llevo muchos años odiando mi cuerpo y pensando que le daba asco a los chicos.
La cuestión es que hoy a las 8 de la mañana tenía clase de derecho mercantil (qué interesante suena ¿verdad?), me he despertado media hora antes de que la clase empezara y la verdad es que muchas ganas de arreglarme no tenía. Me he puesto un vaquero, un jersey más simple imposible, unas deportivas y una chaqueta 3 tallas más grandes que la mía (la vi en rebajas y el precio me llamó…¿qué le voy a hacer?). He pasado de maquillarme a pesar de que me encanta hacerlo y me he hecho uno de los moños más feos que he visto en mi vida. Con ojeras hasta los labios y un poco de rimmel corrido del día anterior me he dispuesto a ir a clase. Al llegar no conocía a nadie todavía, me he sentado en cuarta fila y por la puerta ha aparecido un chico de unos treinta y largos…(unos 10 años mayor que yo, debo reconocer que nunca me había fijado en alguien de esa edad).
De forma inesperada me ha dado dos besos para presentarse y me ha pedido si podía sentarse a mi lado. En ese momento he pensado «Mierd* y yo con estas pintas…». Hemos estado las dos horas de clase compartiendo apuntes, yo muerta de sueño y con mil bostezos de por medio. Sin esperarlo ha empezado a escribir notitas en un papel y a pasarme este papel, (¿hola? ¿esto no pasaba solo en primaria o en las películas americanas?). Pues no, no se como pero yo con unas pintas horribles, había llamado la atención de un treinteañero que me estaba escribiendo notitas en un papel, no entendía nada en serio. A pesar de ser una asignatura super aburrida, él estaba super atento a la profesora, no paraba de hacerle mil preguntas interesantes…y cada vez que yo ponía caras raras con algo que no entendía me daba ejemplos para entenderlo. La cuestión…que no entiendo cómo pero verle controlando tanto el tema de derecho y haciendo tantas preguntas interesantes me ha puesto y todo…vamos, que me ha mojado entera(nunca me había pasado, es hasta gracioso).
Ahora lo pienso y es hasta gracioso, 8 de la mañana, clase de derecho mercantil, yo muerta de sueño y un desconocido poniéndome con su inteligencia ¡estoy fatal jajaja!.
Al terminar la clase se ha ofrecido para quedar conmigo y explicarme las cosa que no entendiera de la asignatura, y ahí yo he pensado…»¿Está ligando conmigo?». Llevo demasiado tiempo sin conocer a chicos y todavía me cuesta entender cuando una persona me está tirando la caña.
Pero la cuestión no es esta historia…(que es un poco rara y seguramente no os interese demasiado), la cuestión es que me siento bien. Mi cabeza ha llegado al punto de pensar que le daba asco a los hombres, que no podrían tener ni una amistad conmigo…me he torturado cada vez que me miraba al espejo, he odiado cada estría de mi cuerpo y me he vestido para cubrirme el cuerpo y que no se viera…en vez de disfrutar de la ropa. Estoy viendo que esto está cambiando y aunque sean situaciones insignificantes para mi significan mucho…No le doy asco a los hombres, a pesar de que me sobren muchísimos kilos puedo ser una persona interesante y tras muchos años de castigarme estoy empezando a quererme un poquito.
En los anteriores post que he escrito, había muchas chicas en mi situación, que no se atrevían a quedar con chicos, que se sentían infravaloradas por su cuerpo…¿y sabéis a que conclusión estoy llegando?, a que querernos a nostras mismas es como un viaje en tren, podemos bajar en cada parada que el viaje nos ofrezca para disfrutar de las experiencias que hay fuera o podemos vivir encerradas siempre en el mismo vagón (avergonzandonos de nuestro cuerpo), perdiéndonos todas las experiencias que la vida nos regala. Llevo muchos años encerrada en un vagón del que no quería salir…y ahora es el momento de vivir.
De nuevo, gracias por esta página tan increíble…me está haciendo vivir de una forma tan diferente…