Sí hace poco más de dos años alguien me dice que me voy a encontrar en la situación de tristeza que me encuentro a día de hoy por no poder tener un bebé, me hubiera reiído en su cara.
Siempre he dicho que no tengo instinto maternal. La verdad, es que esto creo que me viene porque desde bien pronto en mi vida siempre han existido bebés, ya que mis hermanos, todos mayores que yo, han sido padres jóvenes, en el caso de mi hermana de hecho, tan solo tenía 19 años y el niño se crió en casa de mis padres, ese niño para mí es prácticamente un hijo. Por lo que siempre he estado bastante inmersa en el mundo de crianza de niños con la gran responsabilidad que eso conlleva, y siempre he tenido la certeza de no querer ser madre joven.
Yo quería vivir, viajar y disfrutar de la vida antes de plantearme ese tema. Y en cierta manera lo he hecho, aunque menos de lo que me hubiese gustado.
Hace dos años, con este parón de vida que nos dejó la pandemia, la edad que avanza más rápido de lo que parece, se despertó el reloj biológico tal como me habían advertido y que yo veía tan lejano… mi marido y yo hablamos sobre ir comenzando a buscar bebés, así con calma y sin prisa y cuando venga pues vino ¡Ja! No sé si reír o llorar.
En el primer intento quedé en shock porque parecía que habíamos dado en la diana. me costó asumirlo y lo mismo lloraba que reía porque aunque quería, ¡no lo esperaba tan pronto!… Pero todo quedó en una falsa alarma.

Hoy, casi dos años después de ese momento, estamos en lista de espera para FIV…Y hay días en que el dolor es tan desgarrador y la desesperación es tal que es imposible de explicar.
Había vivido casos muy cercanos de problemas de fertilidad, y se veía muy duro. Pero como todo en la vida, nadie es capaz de imaginar hasta que punto se pasa mal, hasta que lo vives.
Vengo a contar mi experiencia porque normalmente no se habla hablar de esto. Es más bonito y fácil contar que has tenido tu embarazo deseado a la primera. Pero hablar de tantos meses de espera, miles de pruebas médicas, de listas de esperas interminables mientras escuchas los tan los típicos «Bueno tú tranquila», «no lo pienses» «no te obsesiones» «cuando menos te lo esperes» … Palabras que creedme, no consuelan.
Así que no, esta aventura de intentar tener un bebé, no es nada fácil.
Pienso que hay que darle la visibilidad e importancia que tiene. Psicológicamente es algo que agota y por mucho que se intente vivir con normalidad y gestionarlo de la mejor manera, cada mes es una oportunidad. Y cada mes es una tortura.
Solo espero que sí alguien en mi situación está pasando por lo mismo, pueda conseguir su objetivo más pronto que tarde. Que no está sola. Y mandarle todo mi apoyo.