Vais a flipar. Cada vez que lo pienso me pongo mala jajaja. No sé por qué me río, pero bueno…
Ayer quería hacer una videollamada con mi madre por WhatsApp. Me había llamado dos veces a lo largo del día y no había podido responder porque estaba hasta arriba de trabajo.
Llego a casa, me desmaquillo y me pongo las cremas. Llevaba una de esas diademas de peluche que nos ponemos todas para desmaquillarnos, con orejas de gatito, monísima. Esto me da un poco de vergüenza… estaba haciendo caca y llamo a mi madre. La confianza da asco, lo sé. No sé cómo, pero no la llamo a ella, sino a un compañero de trabajo. Por la mañana me había ayudado a colgar unos documentos en la plataforma de trabajo; como estaba fuera, habíamos hecho una videollamada y me iba guiando. Tengo cero computer skills.
Pues descuelga el pobre y me ve a mí, hecha una mamarracha, con la diadema y en el váter. Qué vergüenza, por Dios. Y claro, colgué al instante, pero le dio tiempo a verme perfectamente, y luego le mandé un mensaje diciendo que era un error. Solo me dijo, ok, no pasa nada.
Verás el lunes cuando vuelva… Me muero de vergüenza, es que no sé ni dónde meterme.
PD: Ya me han pasado cosas así antes, como dirigirme a una jefa, jefaza, en una reunión importante como “Dora Exploradora”. Es alemana, se llama Dora y algo con “Schp…”, pero no así. Y es una borde… De verdad, que soy un puto desastre. Por cierto, Ee tipo de ayer también estaba en la reunión; va a pensar que tengo algún tipo de retraso cognitivo