Llevo 9 años en la empresa en la que trabajo. Amo mi trabajo pero odio con todo el alma a mi jefe, bueno, yo y todos los que le han conocido.
En la empresa somos tres personas, poquitos. Él nunca nos habla, ni los buenos días, nos habla con desprecio y soberbia, y cuando nos dirigimos a él ni nos mira a la cara. Nadie le hace caso, lo ignoramos y él sabe que le tenemos asco (bien merecido). Nos paga poco y las condiciones dejan mucho por desear, pero en nuestro mundillo no hay mucha opción. Vamos, que este señor se muere y no nos importaría.
Pues este año se le ha antojado hacer cena de empresa, que yo creo que es una excusa para salir porque no tiene a nadie que lo soporte.
Mis compañeros aun se animan, pero yo he dicho que no me apetecía mucho ir pero que gracias por la invitación.
¡Pues vaya follón he armado!
Resulta que todos piensan que debería ceder e ir a la cena, pero yo pienso que es muy fácil opinar de lo ajeno. ¿Nunca nos habla y nos va a hablar esa noche? Mis compañeros veteranos dicen que después fuera del trabajo es otra cosa. ¿Otra cosa? Lo siento, pero el que es un miserable lo es en el trabajo y fuera. Además, yo no quiero ser la coartada para que el repollo este salga, se emborrache, se meta una raya y acabe de pilinguis.
¡Que no, que un viernes noche no se desperdicia así!
