Hola.
No sabía muy bien dónde poner este post. Yo nunca he sido celosa y creo que esto no son celos, pero me gustaría contaroslo.
Viene una chica a casa a dar clases particulares a mi hijo. Hasta ahí todo bien. La contraté por una especie de agencia. Yo lo que intenté fue que estuviera cómoda en casa, pero me equivoqué y creo que le he dado demasiadas confianzas. Al principio no era así, pero a las pocas semanas empecé a notar cómo miraba a mi marido, le hacía preguntas muy personales e incluso pasó de venir en chándal a ponerse vestidos y labios rojos. No le di mucha importancia porque mi marido pasaba del tema y confiamos mucho el uno en el otro. Pero poco a poco me di cuenta de que, en vez de pasar la hora haciendo los deberes y estudiando con mi hijo, llegaba, se sentaba y cualquier oportunidad era buena para ponerse a hablar con él. Así la hora y media se pasaba y mi hijo a veces ni terminaba, porque la tía se ponía a contar su vida y a preguntar por temas personales. Eso me molestaba más que nada: yo la pago, le abro las puertas de mi casa, y lo último para ella parece ser el refuerzo escolar de mi hijo.
Bueno, el colmo ha sido que ella me escribe a mí por WhatsApp para cualquier cosa del niño y el lunes fue el cumpleaños de mi marido. Debió de escucharnos comentarlo en la cocina. El caso es que cogió su número de la ficha y la tía, con todo su morro, le felicitó. Pero no una felicitación cualquiera, sino con corazones y emoticonos, como si le conociera de toda la vida. Mi marido me lo enseñó corriendo porque hasta él se sintió incómodo. Así que cogí yo y le mandé un WhatsApp diciendo que, de ahora en adelante, me escribiera a mí y solo para tratar temas del niño.
Ella vio claramente que había pasado de la raya, que yo había notado sus intenciones y que estaba quedando muy mal. Me contestó rápido diciendo que le daba apuro no felicitarle, pero que tenía razón y que la perdonara. Al rato, debió quedarse dándole vueltas y volvió a escribirme pidiendo perdón otra vez. Yo le dije que vale, pero que a partir de ahora se centrara en lo que toca: darle clases a mi hijo, que para eso la pago y no estoy para tirar el dinero.
El caso es que yo ya no confío en ella. Vienes a mi casa y, en vez de hacer tu trabajo, te dedicas a tontear con mi marido. ¿Qué clase de profesional es esa? No sé si hablar con la agencia y pedir que me cambien de profesora o directamente contar lo que ha pasado. Según las normas, la comunicación debe ser con uno de los padres, y además ella accedió al teléfono de mi marido sin permiso. No se pueden extralimitar tanto.
¿Qué hago? Yo ya no me siento cómoda y mi marido tampoco. Antes tuvimos una profe que era un amor, hablábamos, había buen rollo… pero jamás hizo algo así.
(corregido por WLS para facilitar su lectura)
