La violencia obstetricia existe. Mi parto.

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    Mamiazul on #281663

    “A veces lo que más deseas nunca se cumple, y lo que menos esperas que suceda, ocurre”.

    Dicen que habré superado todo esto cuando consiga perdonar a las personas que me hicieron daño en EL MOMENTO, nunca fui rencorosa, pero veo que esto me va a costar un poquito más…

    Deseaba tanto este embarazo, rectifico, deseábamos tanto este embarazo… Recuerdo que el día que nos enteramos de que Estaba embarazada, me desperté a las 7 de la mañana, sobresaltada por un sueño, soñé que me levantaba, me hacía un test, daba positivo, y…. El sueño se cumplió tal cual…

    Tuve un embarazo maravilloso, intenté que Mi chico formara parte de todos mis cambios, las patadas de mi bebé, y como no, de mis cambios de humor y de los llantos a deshoras (que fueron unos cuantos). Teníamos el parto super preparado, hicimos una visita guiada a a un hospital privado. Ay madre, eso parecía un hotel!!! Maravilloso. Una habitación inmensa, una zona para el bebé en la misma habitación donde lo bañarían, y exploraría el pediatra sin necesidad de separarlo de nosotros en ningún momento. Todo era perfecto. Cada viaje que hacíamos a La ciudad (porque vivimos en una pedanía) era un poquito más cerca lo que estábamos de Nuestro bebé.

    Que Navidades mas bonitas pasé, faltaba tan poco… Cuanto menos faltaba para que llegara el gran día más lo imaginaba/idealizaba. Había visto unas cien mil veces esa maldito anuncio de Dodot que hay en internet en el que se ven imágenes de varias mamás dando a luz a sus bebés; ese momento en que te lo ponen sobre el pecho, Uah! que preciosidad.

    Ese era el momento! El momento que más deseaba, sentir ese cuerpecito, mirar a Mi chico y explotar de felicidad.

    El dia 3 de Enero, aun con la resaca del nuevo año, y con mil ganas de empezar el 2016 con mi bebé, me desperté con un terrible dolor. Era horrible, me cubría toda la zona lumbar. Todo lo que tenía de horrible lo tenia de maravilloso! Por fin llego el día. Avisé a Mi chico y en seguida nos fuimos camino al hospital que previamente habíamos visitado. 45 MINUTOS! me dió tiempo a pensar millones de cosas, mi mente iba a mil por hora. Recuerdo que le decía a mi madre “Este niño va a salir ya, no distingo una contracción de otra! Van muy seguidas!”

    Cólico Nefrítico. Inflamación en el riñón derecho, y un poco el izquierdo.

    Aquel maravilloso hospital se quedó a nuestras espaldas. Aquella horrible ginecólogo de nombre también un tanto feo, Herminia (y que me disculpen las Herminias) me puso medicación y una frase tipo “ale, a casa a dormir la mona”.

    De nuevo 45 MINUTOS de vuelta, pero esta vez, peores que a la ida. La medicación no me hizo ningún efecto y mi cuerpo estaba apunto de explotar. Llegué a casa “a dormir la mona de la señorita Herminia” pero no había forma. ¡Como iba a descansar! La presión, tanto en mi espalda como en mi barriga, era brutal.

    Internet me llevaba de cabeza! A las embarazadas nos deberían de quitar los móviles.

    Llegamos al Hospital (al de mi ciudad) una hora después. serían las 15,00h más o menos.

    Vías, medicación, monitores… a las 23:00 cuando se cansaron de verme en los box, decidieron dejarme descansar en una habitación. Y allí quede ingresada…

    A la espera de que el ginecólogo que me viera cada día (porque nunca repetí con el mismo) no me quisiera quitar las vías y la medicación. Un día a uno le apetecía quitármela y al verme agonizar, el del día siguiente me la volvía a poner. Me daba mucho apuro por la compañera de habitación y su bebé, porque cuando me quitaban la medicación, me era imposible no retorcerme y gritar…

    Los Reyes Magos no vinieron a verme. Mi bebé seguía dentro, aguantando, ayudándome a no caer.

    El dia 8 de Enero es el cumple de Mi chico. Mis padres tenían preparada una tarta de galletas! Y todo apuntaba a que me darían el alta. (Yo ya estaba cumplida). Me harían una eco, y me iría a casa.

    “Nene, enseguida vuelvo y nos vamos a casa”.

    No había liquido. Propess a las 11:00 de la mañana. “¿Esto me va a doler?” “En absoluto, esto es solo para que borres el cuello del útero”.

    Aquí comienza mi infierno: 12:05h, una hora mas tarde, contracciones muy fuertes cada 5 minutos aproximadamente. Ya en paritario dejan pasar a Mi chico. Lo miraba a los ojos y veía impotencia, desesperación, y dolor.

    Por aquella habitación pasaban enfermeras que miraban mis documentos y se iban. En silencio. Con rostros neutrales. ¿Yo estaba ahí? ¿Para ellas estaba ahí? ¿O era tan solo una preñada más que se quejaba sin razón?

    Aquella habitación fue nuestra por 20 horas. 20 horas así, con las mismas contracciones, sin pausa. “Quiero perder el conocimiento! Como hago para desmayarme!”

    Sergio seguía ahí, mirándome, sosteniéndome, queriéndome.

    Se hizo de noche, volvió a amanecer. Seguían entrando enfermeras, calladas, sin mirarme. “¿Y si me hacen una cesárea por favor, no puedo mas, llevo una semana ingresada con un cólico, estoy agotada?”

    “Anda hija, aguanta un poco más” . ¿¿¿¿Cuánto es un poco más????, y por qué me hablas con ese desprecio? Estaba en las manos de aquella persona!

    24 horas. Sábado 9 por la mañana. (He de recordar que esas 24 horas fueron completas de contracciones cada 5/3 minutos. Sin tregua.) Me cambiaron de habitación, a una más cerca de la zona de control. Bueno, esto parece que ya se va acabar. Me ducho. “¿Por favor me pueden traer la pelota de pilates?” Había pasado la mayor parte del tiempo encima de ella, y la necesitaba. En ese momento entra una enfermera, “Esta juventud tanto quejarse, anda nena, que no es pa tanto, esa pelota para que? si eso no hace nada!, menuda tontería”.

    ¡Pisoteame, desgraciada!

    Perdón!!, pero lo que Mi chico le dijo en ese momento fue algo así, pero con palabras más adecuadas. Que tenía toda la razón del mundo, pero si que me sentí incómoda, porque estaba expuesta a esas personas! No queria enfadarlas.

    Bendita epidural. Si que me temblaba todo el cuerpo hasta el punto de que mi mandíbula se iba de fiesta, pero conseguí DORMIR!!. UNA HORA. 60 minutos.

    Venga ve empujando que ahora vengo que ya estas.

    Bueno esto me mató. Como que ve empujando??!

    En total estuvimos dos horas empujando. “Muy bien cariño, lo estas haciendo muy bien”. De repente era cariño! Me empezaba a sentir a gusto, parecía que empatizaban con mi situación, me sentía comprendida. Empujaba, pero no lo suficiente, yo lo sentía. No tenía fuerzas.

    Venga ya esta, necesitamos ayuda. Se acabó el cariño y la comprensión.

    10 personas a mi alrededor, con caras de preocupación, y mi chico quedó en un rincón, asustado… No entendíamos que pasaba. Nadie decía nada.

    Aquella mujer se sentó frente a mi, y empezó a manipularme de forma salvaje. Sentí el bisturí abriéndome, sentí la agresión tan brutal sobre mi persona. Expuesta al silencio, al miedo, al dolor, a personas de nuevo en silencio. ¿Se están dando cuenta de que soy una persona?

    Continua la agresión. Una ventosa que no engancha. La sangre les salpica a todos. Otra vez. Silencio. No le enganchan bien la cabeza. Sangré por todas partes. Silencio. Mi chico pregunta, pero nadie dice nada. Y aquella mujer, que me había rajado, agredido, y que ni siquiera me había mirado a la cara, para la que yo solo era un trozo de carne de repente grito “OTRA VENTOSA QUE ESTA NO AGARRA”. Yo estaba muerta de miedo, aquello era una pesadilla.

    La ginecóloga, que estaba a mi izquierda miró mi barriga, se subió a un taburete…, y esta vez, no necesité que me dijera que iba hacer.

    “ Uf, no por favor” y cerré los ojos. Maniobra de Kristeller

    EL MOMENTO estaba ahí. Creo que automáticamente mi mente borro esa sensación, ese dolor, nada más acabar, porque ahora soy incapaz de recordar aquello.

    Tenía a Mi bebé sobre mi. Pero yo no estaba preparada en ese momento. Lo amaba, deseaba verlo, pero estaba tan confusa…

    No era lo que me habían contado. No estaba tranquila. Estaba rota. Mi dignidad se perdió en aquella habitación. Totalmente PERDIDA.

    “Ya está cariño…” le repetí a mi Pequeño 20 veces… Su llegada fue complicada. A veces no pasa como en las películas. Se puede complicar. Mucho.

    Por fin respiro. Me calmo. Miro al papi y nos decimos tantas cosas en silencio. Al final también se apoderó de nosotros. En este caso, era un silencio bonito.

    Ya ha pasado. Ahora si que si. A la habitación y a disfrutar.

    Pues no. Media hora cosiendo es demasiado no? “¿Cuantos puntos llevo?” “uy nena, tú no llevas puntos, tú llevas un cosido entero, Grado 4, hasta el ano. Vamos por dentro, aun nos queda la parte de afuera, pero te va a dejar muy bien”. Al parecer no había dilatado lo suficiente… ¿Pero si era así por que me hicieron empujar? ¿Por qué no me hicieron una cesárea? Aquí empiezo a perderme…

    Yo me quedé en aquella habitación. Y allí estaba engañada, maltratada, rota.

    Me subieron a la habitación, y estaba en shock. Necesitaba descansar… Pobre ilusa! Comienza la lucha con la lactancia materna. Yo lo intentaba, lo juro que lo intentaba. Todo el rato, pero mi bebé no podía y yo tampoco. Estábamos tan estresados, tan cansados… “Eso es que no quieres” “Estás segura de que lo estás intentando?” “Pero te has puesto?” No me querían dar biberones. Cada vez que necesitábamos uno, papi tenia que salir al mostrador y pelearse con la enfermera para que le dieran uno. No me sentí respetada en ningún momento.

    Por fin, el alta! Venga que nos vamos. Cogí a mi bebe, y me dije a mi misma que yo iba a poder con todo, y me empeñe en sacarlo yo en brazos del hospital.

    Apenas me podía sostener en pie. No podía andar. Cada paso sentía dolor, rabia, vergüenza. Me daba terror que la gente me mirara. Otra vez la exposición, pero esta vez al mundo… Y había perdido totalmente la confianza en las personas…

    No me sentía las piernas, no me sentía nada de cintura para abajo.

    Lo que viene después… no encuentro las palabras para describirlo. No estaba en ninguna parte. Me busqué, pero no me encontré. Mi cuerpo no era el mío. Y yo, tampoco era la misma. Tardé un mes y medio en poder andar, y salir de casa.

    Recuerdo la primera vez q intente salir. Habían pasado 15 días, y aun no había pesado a mi pequeño, así que le dije a mi madre que me acompañara a la farmacia que estaba a 10 metros de mi casa. Salimos, giré la esquina y… tuve que parar. No podía. La impotencia era brutal.

    Cada día me preguntaba si algún día me volvería a reconocer. Si volvería a mi cuerpo.

    Desde entonces me he tenido que reconstruir. No he estado sola. Mi chico ha estado a mi lado, siempre, mirándome, sosteniéndome, queriéndome.

    Y mi bebé … todo es por él. Cada día lo he ido disfrutando un poco más. Pero tuve que permitirme el tiempo, y la paciencia.

    Salí corriendo a buscarme!! Pero aprendí, que cuando uno no esta bien, intentar salir a flote con prisa, solo te va a llevar a hundirte más. Aprendí que hay que ser honesto con uno mismo y tomar decisiones que, aunque duelan mucho, son necesarias para cuidarse uno mismo, y tomar conciencia de que a veces hay que pedir ayuda, y no pasa nada por ser débil. Fui débil, mucho, necesité ayuda, y por el camino encontré personas que me ayudaron a sujetarme y reconstruirme.

    Cuento mi experiencia porque hubiera necesitado un poco de verdad en mis días anteriores al parto. Porque ya basta de idealizar estos momentos. La violencia obstetricia existe!! Y no tenemos que avergonzarnos! Hay que denunciarlo y por favor, no permitáis que os traten como trozos de carne. Somos personas, con sentimientos y estos momentos son únicos.

    No permitáis que manchen vuestros recuerdos!


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    Anna
    Invitado


    Anna on #284879

    Buff. Que duro tu parto. Que verdad es, que nada es como esperas y que cada parto es un mundo. Pero lo que es inadmisible es que nos traten como a burras en una granja. Yo tuve un parto muy largo y con varias complicaciones aunque no fueron graves. Eso sí, un parto totalmente respetado y con auténticos profesionales. Del personal de planta eso ya es para otro post también…. De todos modos, muchas cosas se solucionaría con empatía y profesionalidad que eso no cuesta dinero. Un saludo campeona!

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    Mia
    Invitado


    Mia on #284881

    Madre mía cuanto siento lo que has pasado ,,, doy fe que algunas personas no tienen sensibilidad ninguna. Yo estaba embarazada de un parto gemelar, tenía 20 años… y se me rompió la bolsa, me atrasaron el parto supuestamente 3 días y le dije a mi familia que se fueran porque así descansaba ( que ese día me tuvieron el día entero en una silla sin comer por si me tenían que hacer cesárea ) esa misma noche me puse de parto, sola , y solo venían a darme paracetamol porque esos dolores según ella !! NO ERAN VERDAD !! Y yo estaba dilatando… yo lloraba de impotencia y de miedo, y lo único que me decían con desparecio… Pero que haces llorando? Para tanto no es ! La maldecí que ojalá tuviera un parto de 90 horas ?? eso sí en neonatos ( Mís niñas nacieron en la semana 30 ) se portaron genial exceptuando que hasta que no te vas a casa, los bebés son propiedad suya, ellas dicen como cuando y porque cojerlos, pero se portaron bien

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    Anonimo
    Invitado


    Anonimo on #284886

    Podrias haber pedido el alta del hospital publico de tu pueblo, para pedir el ingreso en el privado de la gran ciudad… Que parece que los problemas empiezan ahi, por no poder ir al maravilloso hospital

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    Coliflor
    Invitado


    Coliflor on #284887

    Uff… estoy de acuerdo en que fue una experiencia dura, pero ¿qué parto no lo es? Realmente creo que tenías la experiencia súper idealizada y el contraste entre lo vivido y lo que querías vivir te superó. Los partos son bonitos una vez tienes a tu hijo en brazos porque las mujeres estamos genéticamente diseñadas para olvidar ese dolor, pero son todos así. No es una experiencia agradable. Eso no quita que pudiesen haber sido un poco más agradables contigo, pero ya.

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    Marta
    Invitado


    Marta on #284889

    Soy ginecóloga y la verdad me parece increíble y desgarrador lo que cuentas. Nuestra profesión tiene dos vidas en juego en un instante y eso es mucha responsabilidad. Creo que es una profesión vocacional, pero como en todos sitios hay desastres. Siento que no pudieras disfrutar del momento como merecías. Teneis todo el derecho de pedir, preguntar, que os expliquen, buscar un hospital donde os respeten. Quejaos, poned reclamaciones, gestos así no pueden quedar impunes.

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    Mamirosa
    Invitado


    Mamirosa on #284894

    Mamiazul, yo aquí lo que veo es un poco de desinformación respecto al momento del parto. Por ejemplo, veo que pones que pasasteis tiempo decidiendo el hospital en el que dar a luz, pero no teníais información sobre los efectos secundarios de la epidural, por ejemplo. No es culpa tuya ni de tu pareja, es algo que tienen que explicaros, nadie nace sabiendo; pero es una desinformación que está ahí. El hecho de que no pudieses empujar no es porque estuvieses sin fuerzas por la semana de ingreso, que seguramente también, sino porque es un posible efecto secundario de la epidural. Enlentece el parto y a veces puede incluso llegar a cortarlo del todo. De ahí la ventosa, también.
    Por otra parte lo del desgarro… no es exactamente culpa de los pujos. Seguramente el suelo pélvico no estaba lo suficientemente flexible. A veces el desgarro puede evitarse, a veces no.
    En definitiva, lo que yo veo desde un punto de vista profesional es un parto con muchas complicaciones, pero no necesariamente por culpa del equipo sanitario. Podría haber ocurrido igual en tu hospital de confianza. Ahora bien, repito: sí podrían haber tenido más tacto. Pero tú misma dices que no tenías líquido, lo que es una situación de riesgo para el bebé. Entiendo que su principal preocupación era sacarlo bien y sin secuelas.
    Tienes a tu bebé sano y salvo, eso es lo importante.

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    Poli
    Invitado


    Poli on #284897

    Menuda falta de respeto al personal sanitario que te atendió. Así de claro. Me he sentido ofendida por los comentarios que has hechos. Todo el personal son personas que atienden a 50 pacientes a la vez y a lo mejor la simpatía no siempre está ahí pero siempre van a velar por tu seguridad y la de tu bebé.

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    Sílvia A
    Invitado


    Sílvia A on #284898

    Yo lo único q tenía claro es q necesitaba q me trataran con humanidad. Me habían hablado de ese tipo de trato por lo q como mi bebé venía bien y lo había pasado tan mal en el embarazo di a luz en el privado. Sinceramente la mejor decisión q he tomado, ni dolores y ante la mínima sospecha una cesaría. Mi nena tiene seguro tb pk para mi es el dinero más bien gastado.
    Besos y ánimo q de todo se sale ☺️

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    Anónimo
    Invitado


    Anónimo on #284905

    Siento lo que pasaste con el parto, pero creo que lo idealizaste demasiado. Tu experiencia es la de muchas mujeres. Duele muchísimo es duro muchas veces hacen episotomias hay complicaciones…mi madre casi se desangra. Médicos corriendo…durante más de un mes ni se podía mover de la cama de la sangre que perdió, y casi no la he visto quejarse. También depende de la fortaleza de cada persona y su actitud ante la vida. Por supuesto que apoyo los partos humanizados, pero un parto es un parto y no es agradable en el 99,99% de casos.

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    Turron de suchard
    Invitado


    Turron de suchard on #284906

    En un parto, sea o no sea doloroso, sea o no sea largo, la actitud del personal sanitario puede hacer de el una maravilla o un horror.
    La condescendencia, la falta de tacto, la falta de empatia, todo eso mezclado con tu miedo, tu esperanza.. es un coctel explosivo.
    La sanidad deberia ser vocacional, y siempre deberian pensar en cómo actuarian si la persona tendida en esa camilla fuese su madre/ abuela/ hija…

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    Cristina
    Invitado


    Cristina on #284910

    Cuanto siento todo lo que has contado! Espero que tu historia ayude a otras mujeres a empoderarse y no dejar que nos traten como si no fuésemos personas. Por desgracia, no es la primera historia de este tipo que escucho. Yo tuve un parto inducido pero fue respetado. Mucho ánimo, de verdad. Has sido muy valiente al contarlo!!

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    Karol
    Invitado


    Karol on #284917

    Poli menuda falta de respeto el personal sanitario hacia la paciente!! Si es q es impresionante… no se entiende q somos personas, y no ganado!! Da igual q sea un parto q una extirpación de apéndice… empatía por dios!! Q en los hospitales no abunda precisamente…

    En cuanto a la narradora… siento mucho tu mala experiencia… no debería ser así, sobretodo en un momento tan importante para nosotras. Es cierto q no habías pensado en nada de lo malo q podía haber pasado, y el idealizarlo no te ayudo a llevar mejor la situación… los partos son duros, y la empatía por desgracia no abunda, pero vaya… q menos q informarte… piensa q ya todo pasó, ahora solo debes tirar hacia delante con tu bebé. Yo siempre lo he pensado: en el momento q tienes a tu hijx rn brazos, se te olvida todo lo que acaba de pasar… porque sabes q valió la pena. Animo!!

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    Alba
    Invitado


    Alba on #284920

    Cuánto te entiendo. He pasado por 3 partos y un legrado porque perdí a mi bebé y ninguna experiencia es igual. Trato de no contarlos del todo porque, sobre todo el primero, asusta bastante.
    Un abrazo

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    Anonimo
    Invitado


    Anonimo on #284921

    Silvia, ojala jamas os pase nada grave. El privado esta genial porque no hay mucha lista de espera, llamas al especialista tu misma sin tener que ser derivada por el medico de familia… pero como ocurra una complicacion te derivan al publico, ya que en os privados no tienen la seguridad y el material del que esta dotado lo publico. Y como sea una operacion muy costosa directamente te echan del seguro. Asi que no presumas tanto que igual acabas como esta chica, en el cutre hospital publico de los pobres

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