Me gustaría plantearos un tema que, aunque no es gravísimo, me está afectando más de lo que esperaba. Es de esos temas de madres y padres del cole, de esas relaciones que se forjan cuando tus hijos hacen piña y que luego pueden volverse raras, incómodas o directamente decepcionantes.
Mi hijo Leo tiene 8 años y va a 3º de Primaria. Desde los 3 años va al mismo colegio y, sobre los 5, empezó una relación muy estrecha con un niño de su clase, Nico. Nosotros, como padres, alimentamos bastante esa relación: quedábamos los fines de semana para hacer cosas juntos, venía Nico a dormir a nuestra casa y nuestro hijo iba a dormir a la suya, hemos hecho viajes juntos…
En esta ecuación el año pasado entró otra pareja más con su hijo Pablo. Se apuntaban a los viajes con nosotros, hacían planes con nosotros… lo que a mi marido, a mi hijo y a mí nos pareció perfecto porque así éramos más gente para disfrutar. Además, los niños encajaron muy bien porque son de los pocos peques de la clase a los que no les gusta jugar a fútbol, y eso los unía más.
Durante todo ese tiempo, mi marido y yo nos volcamos mucho en fortalecer ese vínculo. Organizamos encuentros, abrimos nuestra casa muchas veces para disfrutar de comidas, cenas, cumpleaños, fiestas de fin de curso… Siempre con ganas, sin esperar nada a cambio, solo por compartir.
Pero este año mi marido y yo hemos empezado a notar actitudes que no nos están gustando. En un viaje reciente me puse mala con fiebre y contagié sin querer a varias personas, incluida Laura (la madre de Nico) y tuve la sensación clara de que me culpó por ello. En los días posteriores, me hizo sentir en deuda: me pidió llevar y recoger a su hijo del cole unos días porque ella estaba enferma. No sentí en ningún momento comprensión o agradecimiento, sino más bien que era lo que debía hacer por haberla contagiado yo.
Y, sinceramente, yo he sentido que todo empezó a cambiar a partir de ahí. Laura y Marina (la madre de Pablo) empezaron a mostrarse más distantes. Hemos notado que nos excluyen de las conversaciones cuando estamos todos juntos, que ya no cuentan con nosotros para hacer planes y que hacen cosas por su cuenta sin decirnos nada. Nos enteramos por otras familias, o porque alguien nos comenta que las ha visto juntas y se extraña de que nosotros no estuviéramos allí.
Algunas otras madres y padres también nos han dicho que tanto Laura como Marina están muy cerradas en su “piña” y que es difícil acercarse a ellas. Lo cual, de algún modo, confirma que no es solo sensación nuestra.
La gota que ha colmado el vaso y que ha hecho que nos hayamos sentido claramente excluidos ha sido esta Pascua. Siempre habíamos viajado juntos por esas fechas, pero este año, al preguntar qué harían, Laura nos dijo que se iban “en petit comité” con Marina. Directamente. Sin invitarnos. Y tengo claro que, si no hubiésemos preguntado, ni nos habríamos enterado.
También nos ha dolido especialmente enterarnos de que nos critican, dicen que “nos gusta aparentar”. Suponemos que es por el hecho de haber organizado comidas y celebraciones en casa (tenemos piscina, barbacoa, espacio para mucha gente…). Pero siempre ha estado abierta para todos, sin intención de presumir de nada. Nos ha dolido mucho esta crítica porque siempre hemos compartido nuestra casa con cariño, nunca con intención de lucir o alardear de nada.
Sabemos que no son nuestras amigas, y no necesitamos que lo sean. Pero sí pensábamos que habíamos construido una relación de confianza que ahora sentimos totalmente quebrada. Ahora mismo nos sentimos usados y después descartados.
Y lo peor es que, en las reuniones de grupo o en los planes comunes que aún quedan, yo noto el vacío, ese “tú ya no formas parte de esto”. Y me afecta más de lo que me gustaría admitir.
¿Alguna vez os ha pasado algo parecido? ¿Qué haríais en nuestra situación? ¿Qué hacéis cuando notáis que os están dejando de lado poco a poco, sin una razón concreta?
¿Cómo gestionar la decepción cuando has actuado siempre desde la buena voluntad?
Gracias por leer hasta el final. Solo quería desahogarme. 💙
