¡Hola!
Quería contaros mi historia. Aunque el título hable de bodas en general, porque lo que os voy a explicar ya lo sentí el año pasado, en la boda de mi primo, se ha intensificado más con la boda de mi amigo, que se casa el año que viene. Para comenzar, me gustaría aclarar que nuestra amistad empezó hace unos 15 años, cuando teníamos 18 años, y aunque él vive en otro país, todavía tenemos contacto.
Pues resulta que él me gustaba cuando empezamos la universidad, y no es un tema de que aún me guste mi amigo (le tengo mucho cariño y aprecio, pero después de él estuve con otras parejas y con ellas sentí mucha felicidad, y no he pensado en él del mismo modo en el que he pensado en esas personas. Tampoco he pensado en mi amigo de una manera romántica ahora que estoy soltera).
Para entenderlo mejor, cuando empezamos la universidad, con el tiempo, me enteré de que a mucha gente le gustaba mi amigo (al que llamaremos Sergio, para no liarnos). Es que el resto de compañeros de nuestra clase solo querían socializar con gente que pensara como ellos. Formaron una especie de bloque en el que solo entrabas si eras como ellos. Y Sergio siempre ha sido una persona muy agradable y con la que se podía tener una conversación bastante interesante, y ya desde el principio, era muy común verle rodeado de chicas y hablando con todas ellas. Un día, una chica de nuestra clase (vamos a llamarla Rosa), me invitó a una bebida en la cafetería (cosa que me pareció muy extraña), y me dijo que ya sabía que a mí me gustaba Sergio, que una amiga suya se había dado cuenta porque me estuvo observando en una fiesta y que a ella también le gustaba. Me dijo que ella iba a luchar por él y me preguntó si yo también iba a luchar. Me quedé muerta y me dio un poco de miedo. Aún así, aprovechando que Rosa no estaba (se había convertido en la sombra de Sergio), le dije a Sergio que me gustaba porque necesitaba soltarlo. Me dijo que no me hiciera ilusiones y que lo hablaríamos otro día. Nunca lo llegamos a hablar y yo ya ni me atreví a volver a sacarle el tema.
Rosa y Sergio acabaron juntos pero a Sergio le gustaba otra chica (Carolina). Años más tarde, yo le pregunté a Sergio cómo es que estuvo con Rosa y me respondió que ni él mismo lo sabía. A partir de aquí, la historia se vuelve más complicada porque un amigo de Rosa me contó que Sergio le puso los cuernos a Rosa y se fue con Carolina. Yo esto siempre lo he cogido con pinzas y no lo puedo asegurar de ningún modo. Nunca hablé con Sergio del tema tampoco. Así que, no podemos decir que fuera verdad y tampoco puedo juzgar a Sergio por algo que ni yo misma sé si hizo. Lo que sí que es verdad es que dejó a Rosa y empezó una relación a distancia con Carolina. Estuvieron varios años. De hecho, cuando Sergio se mudó a otro país, yo ya estaba preparándome unas oposiciones. Un día, simplemente le pregunté cómo le iban las cosas y me dijo que lo había dejado con Carolina y que tenía una nueva pareja (vamos a llamarla Silvia). Evidentemente, la noticia me sorprendió, y tampoco sé cuánto tiempo pasó desde que lo dejó con Carolina hasta que empezó a ser pareja de Silvia. La cuestión es que pasaron los años y hace poco nos anunció que se iba a casar con Silvia. Yo estaba muy contenta, pensando en el viaje y buscando el vestido adecuado.
Me puse bastante nerviosa sin darme cuenta. Pero luego pensé en mi situación. Es verdad que he tenido parejas con las que he sido feliz pero esas mismas personas acabaron haciéndome mucho daño y fueron tóxicas (desde mirarme el móvil en adelante). Y después, cuando parecía que todo iba bien, aparecieron los casi algo. Yo soy una persona romántica y me hace mucha ilusión casarme pero cada vez lo veo más difícil, prácticamente no tengo esperanzas ya. Y cuando veo el historial de Sergio y que se va a casar (que seguramente habrá madurado desde entonces, no digo yo que no), pues pienso que cómo es que yo no he tenido la misma suerte. ¿Dónde se supone que está la persona indicada para mí? Y no es que solo haya buscado en un solo sitio o únicamente en las aplicaciones de citas, al contrario.
Pero sí que noto que ahora se evita mucho el compromiso de hecho, observando a mis amigos, el hecho de que alguien se case es la excepción, no la norma. Y hablando con otras personas (incluyendo chicas bisexuales), me he dado cuenta de que han tenido una experiencia muy similar a la mía. Yo no sé si antes esto era así pero creo que la situación está mal. Y no hablo de que todo el mundo deba casarse, es que nos estamos relacionando mal, miramos por nuestro ego y no nos importa satisfacer nuestras necesidades, sin importar si eso implica el dañar a una persona. Por otro lado, también pienso en Sergio. Vale, él no era perfecto. Y con 18 años cometes muchos errores. Pero pienso en las personas que me han hecho daño, como los casi algo, y me los he imaginado casándose también, convirtiéndose en personas maduras y que son capaces de tener una relación estable. Y eso se lo tiene que llevar otra persona. Oye, pues me parece de lo más injusto. ¿Cuántas veces nos han dicho que no quieren nada serio con nosotras y acaban teniendo pareja?
Que lo mismo no funcionan bien como pareja, pero yo ya no quiero más movidas raras. Y ya de por sí me ha costado empezar a asimilar que probablemente no me vaya a casar, que es algo que me hace ilusión (por mucho que sepa que tampoco me voy a morir si no me caso), pero suceden este tipo de cosas y siento que ya tengo que volver a empezar con mi asimilación, que no es tarea fácil.
