Las personas tenemos rituales. Desde que despertamos seguimos un patrón de comportamiento, realizamos las mismas acciones.
Tú eres mi ritual.
Los mejores «buenos días», aunque nunca te lo hiciera saber. Los mejores ratos hablando de nada y de todo. Y nuestras buenas noches.
Esta noche sé que no va a haber más. La cama no se calienta entera, pero no importa, porque duermo en tu lado. En el móvil tampoco hay ningún WhatsApp tuyo. Por mucho que mirto tu conexión no me llegan respuestas.
Hoy se que no vamos a volver a darnos las buenas noches, por eso las doy aquí. Voy a cumplir mi ritual:
Buenas noches mi vida. Gracias por hacerme la persona más feliz del mundo. (Y esta parte del día también me encanta) te quiero
Hoy, mañana, siempre.