En primer lugar, sí, soy de ese porcentaje de seres vivos con vagina que aún no se ha pasado a la copa menstrual.
En general, yo era superfan de los tampones: cómodos, limpios, fáciles y rápidos de poner y quitar… Hasta que las queridas empresas de tampones decidieron añadir una actualización a su producto: ponerles una falda.
¿Perdón? Sí, sí. Una falda.
Supuestamente el objetivo era recoger más fácilmente unas posibles fugas de sangre, para no mancharse la ropa interior. Sin embargo (y esto es lo que necesito consultaros porque me reconcome por dentro), para mí ha tenido una consecuencia bien distinta: al hacer pis, esa falda hiper absorbente hace demasiado bien su función y se MOJA con las gotitas que resbalan por las inmediaciones de aquella zona.
Al principio pensé que mi cuerpo estaba envejeciendo a una velocidad espantosa y que tenía pérdidas de orina, porque un par de veces descubrí que tenía húmeda la ropa interior. Lógicamente, entré en pánico. Y ya me estaba despidiendo mentalmente de la vida más allá de Tena Lady cuando, por casualidad, deduje la verdad: la faldita del tampón era la culpable. No hace falta que lleve 12 horas el mismo tampón, no. Lo he comprobado. La puta falda se moja cada vez que voy al baño.
Por favor, decidme: ¿a alguien más le ha pasado? ¿Estoy loca? ¿Están las faldas de los tampones en contra de mí?
Gracias.
P.D. sí, voy a pasarme al mooncup de las narices gracias a las puñeteras faldas.