Buenos días,
La verdad es que no sé muy bien por dónde empezar a contar mi vida, y tampoco sé si es algo que debería contar…pero he visto (muy tristemente) unos cuantos casos de chicas que han pasado por lo mismo o una situación parecida y tal vez ayude a alguien. Tampoco tengo muy claro dónde debe ir esto, así que os lo dejo aquí.
Hace un par de años tuve la peor relación que he tenido en vida y gracias a ese trauma he conocido a la persona más dulce que existe. Intentaré contarlo todo desde el principio:
Yo había salido hacia unos de una especie de enamoramiento de verano con un chico al que, a día de hoy, puedo decir que aprecio mucho.
Estaba feliz estando sola, me había dado cuenta de que, aunque era bonito compartir partes de tu día con otra persona, no necesitaba a nadie para estar completa. Así que por problemas de tiempos de matrícula (me mudé desde otro país), me apunté a unos cursillos gratuitos de mi ciudad. Y ahí pasó.
No recuerdo mucho el principio, pero sí la sensación constante de que no le quería en mi vida.
El chico en cuestión empezó a hablarme en plan amigo (o eso pensaba yo), pero yo no dejaba de sentirme incómoda porque mi sentido arácnido me decía que había algo raro ahí dentro. A los días de hablarme (me hablaba todos los días por whatsapp), pensé que sería bueno tener un amigo nuevo..así que le dije de salir a comer un día después de clase. Esa tarde empezó a contarme que tenía problemas con la que entonces era su novia, y cito textualmente “es una loca obsesa y una guarra. Su casa siempre está llena de mierda. He intentado decirle que cambie, pero no consigo nada.” Chicas: HUID SI OS ENCONTRÁIS A ALGUIEN ASÍ. Yo me di cuenta muy tarde, pero las señales estaban ahí. Muy claras. Muy altas.
Le dije que no tenía que hablar así de ella, que seguramente no lo hacía a propósito y que no estaría tan loca y sería tan guarra como él decía…si llevaba con ella DOS AÑOS. Él me dijo que ya no sentía lo mismo por ella y yo le seguía aconsejando que hablase con la chica, que contármelo a mi no iba a solucionar nada. Terminamos la noche intercambiando traiciones en nuestra vida (ahí estuvo la segunda señal. La forma con la que hablaba de sus ex…..Dalas v.2.0), y ahí se quedó porque llegó el fin de semana. O eso creía yo.
Por la noche (no recuerdo si ese día o al siguiente), recibí un mensaje suyo diciendo que había roto con su novia. Y yo me sentí terriblemente culpable por alguna razón que todavía desconozco. ¿Sabéis que sentí también en ese momento? PÁNICO. Ahí estaba la tercera señal. Ni siquiera sé por qué quedé con él para hablar del tema. Creo que inconscientemente he intentado olvidarlo.
La cosa es que de pronto me soltó un “te quiero” y…no os podéis imaginar la sensación de terror que me entró. Quería salir corriendo de allí. O volando. Yo le dije que eso era imposible, que hacía dos días que estaba con otra chica (con la que llevaba dos años, recordemos), y que a mi no me conocía de nada.
Ni siquiera recuerdo por qué llegamos a estar juntos. Lo único que sí que recuerdo es que yo no quería (y se lo dije mil veces, pero no era capaz de salir de ahí), y que él se pasaba el día hablando de su ex (que si le gustaban sus tetas, que era una cerda y estaba loca, que yo era buena persona y ella no, bla bla bla. Cuarta señal, chicas)
Recuerdo sentirme miserable cada día de los pocos meses que duró aquello. Me pasaba los días llorando y pensando que a lo mejor cambiaba algo. Me costaba mucho levantarme de la cama, y fingía ante todo el mundo que era feliz…cuando solo quería meterme en una cueva y salir de allí. Y llegó el día.
Él llevaba tiempo insistiéndome con el tema del sexo (yo era virgen) y yo no hacia más que darle largas porque no estaba segura. ¨Pero alguna vez tendremos que hacerlo”, “¿Es que no me quieres? Yo te deseo mucho y no puedo esperar.” “Ya llevamos dos meses juntos”. HUID. HUID TODO LO RÁPIDO QUE PODÁIS. Esta fue la quinta señal, pero yo seguía sin verlas. Mientras tanto su ex no dejaba de acosarme por las redes sociales dándole a me gusta y dejandole comentarios a él sobre mi.
Me insistió tanto que al final accedí a quedar y a hacerlo de una vez.
Fuimos a su casa y prácticamente sin preliminares (recodemos que era virgen. Lo recalco para que entendáis el dolor) me tiró en la cama y me dijo que me pusiera a cuatro patas de espaldas a él. “¿Disculpa? Pero yo así no quiero.” Su respuesta fue: hazme caso a mi que yo tengo experiencia en esto. Mi ex también era virgen.
Ya os he dicho que no hubo preliminares, por lo que no estaba húmeda ni de lejos. Empezó a meterla (con protección. Al menos en eso pensaba un poco), y yo empecé a decirle que parara, que no quería hacerlo porque me dolía mucho. Obviamente no me hizo caso. Obviamente siguió metiéndola a pesar de que estaba llorando y le estaba suplicando que parase. Nunca pasó. Ya no recuerdo el dolor físico, pero sí que recuerdo que en ese momento me sentí la persona más sucia y más desgraciada del mundo. Sentí vergüenza de mi misma por no ser capaz de defenderme (ahora lo pienso, y tal vez si hubiese sido otra postura habría podido hacer algo) y solo quería que acabase y me dejase irme a mi casa.
Acabó, se levantó y fue a limpiarse al baño. Yo no me podía casi ni mover. Cuando pude levantarme me fui al baño y ni siquiera podía limpiarme bien del dolor que tenia (estuve sangrando casi dos semanas. Él me decía que es que yo era muy estrecha, que no era culpa suya. Me plantee ir al médico, pero me daba vergüenza. ERROR) Ni siquiera me preguntó si estaba bien. Sexta señal, señores.
Esto pasó dos veces más en las que él se seguía sorprendiendo cuando sangraba, y se enfadaba si no quería acostarme con él.Creo que de todas las veces que lo hice, solo una fue por voluntad propia. Hasta que pasó lo inevitable.
Él me dijo un buen día que necesitaba un tiempo (luego me enteré que era un tiempo con su ex, ahora novia otra vez) y fue el mejor día de mi vida.
Estuve en tratamiento psicológico durante un tiempo (no os he contado ni la mitad porque tampoco es algo que quiera rememorar) y perdí 10 kilos por ansiedad. Pero sigo dando gracias a que me dijera adiós, porque yo no sé si había sido lo suficientemente fuerte para mandarle a la mierda.
Unos meses después, conocí al que ahora es mi actual pareja. Empezamos a hablar cuando yo estaba poco a poco recuperándome, aunque seguía perdiendo peso. Yo le expliqué desde el primer día que el contacto físico en ese momento no era una opción (he tardado casi dos años en contarle la razón), y que no estaba muy estable emocionalmente. No era capaz ni de decirle te quiero a la gente, ni de confiar en nadie. A veces dudaba de que me quisiera hasta mi familia.
Ha estado apoyándome en cada paso del camino. Me ha tranquilizado cuando me han despertado las pesadillas, ha llorado conmigo, me ha enseñado lo que es realmente el amor. Como ya he dicho antes, no necesito a nadie para estar completa…pero la vida con él tiene un color mucho más especial. Me ha salvado de todas las formas en las que se puede salvar a una persona, y continúa haciéndolo. Es mi tabla salvavidas. Hemos pasado por muchos malos momentos juntos, hemos discutido, pero ni un solo día me he arrepentido de haberle dado mi corazón.
No os creáis que está superado. Para mi fue un trauma tanto físico como emocional muy grande. Durante mucho tiempo no he dejado que nadie se acercase a mi. Pero esa no tiene que ser nuestra vida, chicas y chicos. Nosotros no hemos hecho nada malo. No todo el mundo tiene la misma fortaleza para salir de una relación tóxica, pero sé que lo conseguiréis. Y sé que os espera una vida mucho mejor, ya sea solos o acompañados. Las heridas tardarán mucho tiempo en cicatrizar, pero os aseguro que merecerá la pena.
Nunca he sabido calificar lo que pasó esos meses, ¿fue una agresión? ¿me lo tomé muy a la tremenda? ¿soy yo que estoy loca como todas sus ex?. Ni siquiera estoy segura de odiarle. Odio la forma en la que me hizo sentir, y odio el daño…pero no me siento una persona rencorosa. Creo que el hecho de haberle «perdonado» (o haberme perdonado a mi misma, más bien) me ha hecho avanzar mucho.
No hablaré mal de ella porque al fin y al cabo son dos caras de la misma moneda (fui a clase con ella), y esa relación que tienen nunca será sana del todo. Pero espero que estén siempre juntos y no le jodan la vida a nadie más.
No soy muy buena expresándome, pero espero que mi mensaje haya llegado claro. UNA RELACIÓN TÓXICA NUNCA ES UNA OPCIÓN. ACOSTARSE CON ALGUIEN POR OBLIGACIÓN NUNCA ES UNA OPCIÓN. ACEPTAR EL MALTRATO PSICOLÓGICO NUNCA ES UNA OPCIÓN.