Si con 14 años mi madre me coge el móvil y mira mis cosas, no sólo rompe para siempre mi relación con ella por no respetarme, sino que me demuestra que NO CONFÍA en mí, que NO me respeta y que lo que YO necesite no es primordial para ella, sino que antepone lo que ella «piensa» y cree por encima de mí.
Habla con él, pero él no querrá decir ni mu. Pueden ser mil cosas, no solo acoso. Puede que haya discutido con un amigo con el que ha llegado a las manos. Puede que otra persona esté con la chica que le gusta. Puede que haya hecho algo vergonzoso que él crea que no debe salir a la luz y que alguien se esté aprovechando de él.
Mi madre creía que me alguien entró en casa y me hizo cosas. Habló conmigo, habló con los profesores, habían bajado mis notas. Y no era así. Estaba siempre de mal humor porque otra chica había empezado a salir con el chico que me gustaba hacía mil, y era mi mejor amiga. Habían bajado mis notas porque estaba triste. Y lo peor, abusaron de mí tiempo después, por muchos años, pero era alguien de la familia y ella no lo quería ver, tanto que a día de hoy yo soy una paria y el abusador sigue con ella a su lado.
Entré en depresión y ella lo sabía, y me venía a hablar de buenas pero no había nada que hacer.
Espiar no es la solución. La solución es crear un vínculo de confianza, es no ponerte en plan mandón a ordenarle que te diga qué ocurre. Es no juzgarle por cualquier cosa que para ti no esté bien pero que es un crío y comete errores.
Lo estás mirando desde los ojos de la madre arrollada por la situación y que como no consigue lo que quiere, lo toma por la fuerza, pero te aseguro que así sólo vas a joder vuestra relación.
Toma un día, tranquilamente y pídele que él te hable a ti. Dile que cuando tenga un momento quieres hablar con él de algo serio, que necesitas que ponga de su parte. Cuando él acepte, pon las cartas sobre la mesa. Sal de tu rol de madre. Explícale lo que aquí. Mira, he visto este comportamiento, te he visto llorar, te he visto con un ojo morado, he ido a hablar con tus profesores, nadie me dice nada, no puedo adivinar lo que está ocurriendo, no sé cómo ayudarte si tú no acudes y confías en mí para salir del problema. Todo tiene solución en la vida, en mayor o menor medida, pero no me hagas seguir en este sin vivir, necesito que confíes en que yo voy a entenderte, en que voy a respetar tus decisiones, pero hazme participe de lo que te está ocurriendo. Podría hacer algo injusto, podría meterme en tu privacidad, podría usar mi posición de madre para encontrar lo que quiero, pero no lo voy a hacer, porque quiero que seas tú quien deposite en mi la misma confianza que yo en ti.
Algo así podría valerte. Es un adolescente, no va a entender la vía «preocupación de madre» pero sí que comprenden la de «hablemos como si los dos fuéramos tan grandes como tú te crees que eres».