Fuimos compañeras de piso en la universidad, hace 13 años. Ella dejó el piso a los pocos meses para irse a la casa del novio con el que llevaba pocos meses. Se ahorraba alquiler, porque él era propietario y vivían juntos. Durante los 7 años que fueron pareja, la vi poco. Fui a algún cumpleaños que celebró, pero ella no a los míos con la excusa de tener compromisos con la familia de él. Me entristecía, pero no dejaba de hablar con ella por eso.
A los 7 años le dejó por problemas de él y se vino a mi piso. En ese momento, yo vivía sola y me costeaba mis cosas cuidando niños, dando clases particulares… No le pedí nada por el alquiler, con la idea de que fuese algo temporal, solo contribuir con facturas de agua y luz a medias. La primera semana hice una compra grande yo sola, para las siguientes ella pidió que pudiéramos un bote, pero lo cierto es que compraba demasiado de marcas y yo no solía hacerlo. Ambas ganábamos lo mismo aprox. Ahí se compró un coche, hasta entonces usaba el de su pareja.
Me visitó mi pareja, que vivía fuera, al mes de estar ella en mi casa y yo necesitaba intimidad, así que le pedí a ella irse unos días donde su madre. Luego yo dejaría ese piso por un proyecto laboral y personal que me llevó a otra ciudad.
A los tres meses de eso, ya tenía otra pareja, también propietario. Al mes estaba viviendo con él. Ella trabajaba, pero siempre decía no tener dinero. A mí me daba pena porque pensaba que le pagaban mal, que estaba explotada y cosas así. Me parecía una pobrecita. Desde que está con esta nueva pareja, he ido a su ciudad a visitarla, al menos, una vez al año. La primera me dejó tirada por ir a ver un desfile militar con su novio, cosa que siempre había criticado. La segunda habiamos quedado para comer y que ella me recogía de la estación en coche, yo iba en bus. No fue así, me dijo que había salido antes del trabajo y que se iba a casa y me esperaba allí (yo me quedaba en su casa) y que lo sentía pero no tenía comida, que ella se comería pasta recalentada. La tercera me invitó a una comida en la casa de la playa de sus suegros, para la que de antemano me pidió 6€ (éramos 6 personas). El resto de ocasiones, si iba a mi antigua ciudad a verla y a ver a otros amigos, siempre era ella con quien me costaba cuadrar y el vínculo estaba diluido tras dejar mis mensajes sin responder por semanas por estar siempre súper ocupada y por haber ido cambiando de pobrecita a ser superior.
Hace un mes me escribió para venirse a mi ciudad de vacaciones ella sola, porque le novio no las tiene ahora. Si las tuviera, jamás se habrían acordado de que existo, normalmente nunca me incluye en sus planes y cada vez le he ido contando menos de mí. Si lo hacía, le quitaba toda la importancia a mis cosas y se colocaba como la madura y experimentada.
Le he dicho que no es buen momento para vernos. Yo no estoy de vacaciones. Le he hablado de mi sensación de sentirme poco correspondida en la amistad y poco tenida en cuenta o, a veces, un poco usada. Me ha dicho que no va a perder ni un minuto de su salud mental conmigo y no ha respondido más.
Siento un alivio y una especie de subidón de autoestima brutal. Trece años de servilismo amistoso han culminado en 2026. No le he contado que estoy embarazada, pero justo ahora me siento más poderosa que nunca para darme mi valor y mi lugar.