Recuperamos el texto de una lectora que nos ha enviado por error al mail:
Llevo 12 años con mi pareja y acabo de descubrir que es grisexual.
Sí. Cómo suena. Ese término existe y está enmarcado dentro del espectro de la asexualidad. Os contaré desde el principio. Él nunca ha demostrado un gran afán en el sexo. El primer año está muy bien, con la pasión, la juventud, las mariposas y todo eso, hablando en términos generales… Pero luego como que se va enfriando la cosa, a muchas os habrá pasado. También va por rachas: hay épocas en las que estamos más activos, de repente en unas vacaciones lo hacemos dos días seguidos o se despierta en mitad de la noche con la tienda de campaña y nos damos los buenos días… Pero luego hay épocas de escasez absoluta, y cuando hablo de absoluta es literal: ni besos con lengua, ni caricias, ni si quiera un triste «qué guapa estás». No nos damos de la mano, los abrazos se los tengo que pedir o dar yo y la mayor muestra de afecto voluntaria que tiene es darme un pico cuando llega a casa. ¿Suena duro? Lo es, no mentiré. Piensas que eres tú, que no le pareces atractiva y las inseguridades te asaltan. Cuando lo hablamos él se asegura de decirme lo increíblemente sexi que le parezco, el cuerpazo que tengo a sus ojos, lo que le pongo pero no le apetece sexo. Simplemente no le sale. Todo este tiempo he pensado que era consecuencia de la ansiedad y/o la depresión, que podría ser y no lo descarto de todo, ojo… ¿Y yo qué hago? Bffff… Pues a veces te quedas toda rayada, triste y frustrada. Otras piensas «pues que le den, lo dejo y me piro» pero luego no lo haces porque todo lo demás es quasi perfecto (tenemos nuestras broncas, como todo el mundo). Y otras veces te resignas y sacas el satisfayer. Hemos llegado a estar casi un año como «compañeros de piso» y de repente un día FIESTAAA!! Y claro, lo tienes que aprovechar al máximo porque no sabes cuándo volverá a surgir la magia!

Entonces, ¿cómo llegué a la conclusión de la primera frase de este texto? Me llegó por Facebook. Viendo vídeos aleatorios salió una mini entrevista de la página de Freeda a una chica italiana que explicaba lo que era la asexualidad. Por mi formación e interés en el mundo queer y feminista yo ya sabía que es una orientación sexual más pero no sabía que abarcaba todo un espectro de ellas. Cuando la escuché hablar de ello automáticamente se me encendieron todas las bombillas y empecé a conectar situaciones, sucesos, recuerdos y vivencias como si hubiera descifrado el mayor caso sin resolver de la historia.
Me di cuenta de que igual que mi propia sexualidad no la tengo definida (siempre he tenido relaciones heteronormativas pero nunca me he cerrado a la posibilidad de que en algún momento pueda enamorarme o sentir atracción por otras personas independientemente de su género o sexo = pansexual pero no lo sé y no me importa no tener la etiqueta) la suya podría también no estarlo. Es decir, ponerle/ponernos esa etiqueta no nos define como persona, sólo es una faceta o aspecto de ti. Igual que una mujer, por ejemplo, también puede ser al mismo tiempo madre pero no la encasilla en ese rol de manera permanente sino que está en constante cambio y construcción (y deconstrucción).
Por lo tanto, a simple vista podemos parecer una pareja de lo más normalizada, heterosexual y normativa, pero en realidad hay mucho fondo en esto de las sexualidades…
Estas etiquetas acotan sí, pero también nos ayudan a comprender, aceptar y tolerar las diversidades que existen.
Y eso es hermoso ^^ Me quiero a mí misma tal y como soy. Y quiero a mi pareja de la misma forma.