Soy profe de educación infantil y este curso me han dado destino en un centro de mi localidad. Localidad en la que vivo desde hace muuucho tiempo. Eso significa que conozco y me relaciono con muchas personas. Pero creo que a partir de lo que me ha pasado este curso, algo de esto va a tener que cambiar; o cambio de lugar de residencia o dejo de hablarme con mis vecinos. Me tienen cansada. Ahora entiendo eso de que “la confianza da asco”.
Os cuento; la semana pasada, haciendo la compra me encontré, lógicamente, con varias familias que tienen a los niños escolarizados en mi centro y justamente una de ellas era de mi tutoría. Hicimos la compra, dimos varias vueltas al súper, nos cruzamos en varias ocasiones y me fui a la cola de cajas. Qué casualidad, que esta familia acabó su compra en el mismo momento y se colocó detrás de mi en la cola! Debido a lo lentas que van las colas en estos sitios, inevitablemente nos pusimos a charlar. Charla que como imaginaréis derivó en su niña. Que si va muy contenta al cole, que si es una niña muy lista, que si….que sí, que debí haber atajado la conversación niña-cole en ese momento y no seguir por ese camino. Pero no lo hice. Y derivó en que si podía darles algún tip para casa…. Perdona??? (ponedle voz de Belén Esteban, de este modo fue como resonó en mi cabeza).
Ahí ya me planté y dije que no, que ese era un tema para hablar en una tutoría. En el cole. Pero al parecer, mi respuesta aún no consiguió disuadirlos y me respondieron que claro, pero aprovechando que habíamos coincidido en la cola y que se movía tan lentamente, pues ya aprovechaban. Aquí ya se me descolgó la mandíbula. Respiré y con toda la calma que fui capaz les dije que lo sentía, pero que yo no hacía tutorías en la cola del súper.
Pues oye, que les sentó fatal. Y la puñetera cola que no avanzaba…ufff que estrés!!
No sé lo que pensaréis pero creo que esos abordajes no se le deberían hacer a ningún profesional fuera de su ámbito laboral. Me estoy imaginando en coincidir con mi médico en la hora del café y pedirle que me haga una revisión de campaña porque últimamente me noto con la tensión alta. Pues no lo veo, la verdad. Me da la impresión que esta misma familia tampoco lo haría con el médico , pero sí con la maestra de infantil. Lo que me lleva a pensar en la consideración social de las profesiones y no quiero entrar ahí porque me enfada y mucho.
A veces, tratar de poner límites en lo laboral, resulta difícil . Por lo menos en una profesión como la mía y siendo vecina del mismo pueblo.
El poner esos límites, es decir, no hacer tu trabajo en medio del súper, en el parque o en cualquier otro lugar que a la familia en cuestión le venga bien, te hace quedar como una borde y más en mi caso que trabajo con niños pequeños. Me coloca en una situación muy incómoda.
No sé si a alguien más le habrá pasado esto. Me imagino que sí porque en mi centro ya me advirtieron que estaba muy bien eso de trabajar cerquita de casa (por eso de los desplazamientos), pero que tenía otras cosillas…. Evidentemente se referían a estos “pequeños” inconvenientes.
La verdad, es que , de momento, no me ha vuelto a pasar.
Quiero pensar que ninguna familia más cree que hacer tutoría en la cola del súper es una buena idea. Prefiero pensar a eso a imaginar las conversaciones en el grupo de whatsapp de padres!!
