¡Hola chicas! Antes que nada os comento que es mi primera vez escribiendo en el foro, pero necesitaba desahogarme y pedir consejo a alguien que no fueran mis amigas porque no sé qué hacer… Así que empiezo por el principio:
Verano, primera semana de agosto, estaba yo en instagram cuando me dio por comentarle un stories a un chico que me seguía desde hace poco (era amigo de una conocida mía así que decidí seguirlo también porque la verdad es que es guapísimo), comenzamos a hablar y nos caímos genial y la cosa fluía y fluía hasta que pasamos a hablar por whatsapp el mismo día y yo encantada de la vida. Hasta ahí todo magnífico. ¿El problema? Que es vasco (que ese no es el problema, que a mí los vascos me ponen mu tonta, el problema es que llevaba el chico nueve años aquí en Tenerife y yo soy tan puntera en mi vida amorosa que lo conocí y decidí hablarle una semana después de que se volviera a mudar a Bilbao).
Seguimos hablando porque sinceramente yo no me había sentido tan a gusto con nadie, me hacía reír, podíamos hablar de cualquier cosa y además es guapísimo… Pasaron los meses y su actitud fue cambiando, tuvimos problemillas, yo intentaba que todo fuese bien porque realmente me gustaba, pero no supimos sobrellevar la distancia (sobretodo él) y dejamos de hablar, tuve que eliminarlo de mi vida, de mis redes sociales, de todo, porque me hacía mucho daño ver sus fotos o su twitter y pensar que había perdido a alguien increíble. De vez en cuando alguno hacía una aparición estelar (Lo típico de hacer una llamada perdida diciendo que te has equivocado sólo para volver a hablar con esa persona y cosas así), pero siempre acabábamos peor… Yo pensaba que quizá yo me había hecho unas expectativas irreales con él, que él no sintió nunca por mí lo que yo por él, así que decidí alejarme del todo, pero mi mente siempre volvía a él al escuchar alguna canción, al intentar estar con otras personas… No lograba olvidarme del todo.
Pues como todas sabréis, la semana pasada han sido los Carnavales, y en mi tierra sabemos mucho de eso, tanto que nos gozamos una semana entera de fiesta en fiesta. Os sitúo, viernes 16 de febrero, Carnaval de Tenerife, noche increíble, lo que menos me esperaba era encontrármelo allí, justo en frente de mí. Me asusté y decidí esconderme (él no me había visto) pero estuve toda la noche buscándole entre la multitud, sabiendo que me había equivocado. Cuando ya había perdido toda esperanza de volverle a ver, ahí apareció de nuevo, y una amiga me obligó a saludarle (gracias amiga por tanto). Cuando me vio se le iluminaron los ojos y solo pudo abrazarme. Yo estaba triste, decepcionada y a la vez confusa. Me dijo que necesitaba hablar a solas conmigo en un lugar tranquilo y accedí, y flipé en colores. Me dijo que durante todo este tiempo había estado pendiente de mí, le pedía a sus amigos que mirasen mis redes (yo lo tenía bloqueado o lo había eliminado de mis redes privadas), que miraba mi twitter, que le hablaba a sus amigos y amigas de mí (confirmado por sus amigas posteriormente que me dijeron mil veces que estaban hasta el coñete de hablar de mí y que él se sentía como una mierda por haberme dejado escapar), en fin, un mundo. No me quedó más remedio que besarle porque era lo único que quería, en ese momento solo existíamos él y yo… Y finalmente me dijo que me quería.
El sábado quedamos a la tarde para hablar y dar un paseo, y fue uno de los mejores días de mi vida, como si todos esos meses en los que no nos teníamos no hubiesen pasado nunca, estaba muy feliz. Esa misma noche volvimos a salir de fiesta, y me llevó con sus amigas y su mejor amigo, que me trataron de maravilla y me decían solo cosas bonitas, me decían que él nunca les había hablado así de ninguna chica, que estaba loco por mí, que le había llegado de verdad… Y él se moría de vergüenza (es un tipo de apariencia seria y muy machote, pero por dentro es puro amor), pasamos una noche maravillosa… Pero fue la última, el domingo no pudimos vernos, y hoy se ha ido, dejándome un vacio en el pecho que poco a poco se ha ido llenando de miedos a lo largo del día. Él me ha prometido que va a volver, las amigas me confirman que él no está a gusto allá, que no durará más de tres meses en Bilbao y volverá para quedarse. Pero, ¿Mientras tanto? ¿Volveremos a estar mal, o intentará sobrellevarlo de otra manera? Estoy que me cago de miedo, sinceramente, no quiero volver a perderle… Pero no sé cómo actuar.
¿Y vosotras qué pensáis?
Ante todo quiero daros las gracias por leerme y a WLS por esta maravillosa comunidad que ha creado.