Hola chicas. Voy a contaros mi experiencia, no sé si servirá de mucho o poco… Pero ahí va. Ahora mismo estoy con una infección de orina, lo que me lleva a uno de mis mayores terrores. Pensaréis que no es para tanto, y no debería, pero os explicaré por qué.
Hace 10 años tuve mi primera infección, la cual duró, ininterrumpidamente, año y medio. No es que me fuera curando y recayendo, no, es que no me curé hasta al cabo de un año y seis meses.
Así es como sucedió: una mañana me levanté, fui al baño y sentí un dolor ardiente y luego punzante, como un calambre que me recorrió entera la pelvis y me dejó encorvada. De forma inconsciente grité del dolor, me perdonaréis.
Mi madre vino alertada y tras unas cuantas explicaciones vino la aventura: fui a varios médicos y me dijeron que no sabían qué me ocurría, con lo que entré un poco en hipocondría, la verdad.
Pasaron las semanas y yo lloraba del dolor, no caminaba derecha y los urólogos no me daban cita.
Di con uno que me dijo que tenía hongos y me fui a un ginecólogo, el cual me dio óvulos pero dijo que parecía un cólico y que me fuera al urólogo otra vez.
De vuelta al urólogo (y yendo a urgencias varias veces, donde me aseguraron que no tenía nada, pero me tenían que poner calmente en vena), me dijo que tenía pinta de infección de orina, pero que si alguno de mis médicos anteriores me había dado antibiótico, aunque él me mandara análisis no aparecería.
Bien. Esperé 10 días. 10 días de dolor horrible, horroroso, de verdad que no os miento, enganchada a mi zumo de arándanos como droga y a mis infusiones, pero sin antibióticos, y me fui a otro médico con una muestra de orina.
Nada más sentarme, me dijo que no tenía nada. Mirándome a la cara, sin abrir el sobre. Debía de ser vidente o algo. Muy seria, le dije:
«perdone, pero tengo una infección de orina»
Muy enfadado, abrió mi análisis y le salió un resultado de 1 millón de bacterias en la muestra recogida. Se enfadó tanto, pero tanto, que se puso a CHILLARME y a señalarme con el dedo diciendo que estaba harto de las mujeres, que nos lavamos mal, que nos limpiamos de atrás adelante, etc.
Con toda la calma de la que fui capaz, le respondí que yo mantenía buena higiene y que no me limpiaba como decía, y que si me iba a recetar algo.
Lo hizo, pero la infección por E. Coli seguía.
Fui a otro urólogo. Me dijo que me iba a sondar para eliminar la infección. El día de la sonda, literalmente apoyó su codo y todo el peso de su cuerpo sobre mi vientre y dijo: «ves? Estás mal, no retienes el líquido que te he puesto. No hay nada que hacer contigo».

Pedí una segunda opinión en el mismo hospital.
Cuando me vio entrar aquel hombre, llamémosle así, me dijo que si yo había sido sondada por su compañero y dije que sí, pero que quería una segunda opinión.
Cito textualmente: «pues tú lo que eres es tonta, yo no voy a decirte otra cosa diferente. Ya te puedes ir».
Desesperada, tras un año y medio de dolor, y mucho mucho llorar, tomé todos los remedios habidos y por haber y me curé. Lo recuerdo como una experiencia dolorosa… Y traumática. No sé si habéis llegado hasta aquí, pero si es así, GRACIAS por leerme.
Un beso.