Soy una treinteañera rellena de amor, feminista y a favor de la interrupción legal del embarazo.
El día que ocurrió esta secuencia que les contaré, casualmente había tomado unos minutos para mirarme en el espejo y sentir que salía a conquistar al mundo con lo bella que me veía.
Iba caminando cuando una señora vio mi pañuelo y dijo: esto es increíble.
Me agarró por sorpresa, y yo bien ilusa, comencé a mirar mal al señor que estaba detrás de ella, pensando que quizás la estaba haciendo pasar un mal momento.
Pero enseguida se despejaron mis dudas sobre la situación cuando dicha mujer comenzó a gritarme en medio de la vía pública: que a mí no me iba a hacer falta un aborto porque ningún hombre iba a querer kikiar conmigo por ser una GORDA HORRIBLE, que me tendría que morir.
Mis oídos no daban crédito de lo que acababa de escuchar y en un brote de valentía le contesté que no me interesaba pues soy lesbiana.

La mujer entonces cambio el eje de ataque hacia mi sexualidad:
Ya no solo era una gorda horrible, sino que también era un asco lésbico que debía ser asesinado.
Fue en ese momento que decidí que tal acto de discriminación gordofobico y lesbofobico no iba a quedar impune.
Me lo debía a mi misma y a toda chica que en un futuro pudiera tener la mala suerte de cruzar a esta señora.
Quise retenerla, ella corrió y yo corrí detrás de ella.
Se metió en un bar al grito de socorro, «nuevamente convirtiendo a la víctima en victimario».
Me limité a seguir con mi plan inicial que era llamar a la policía y ambas terminamos en una comisaría donde radiqué una denuncia.
Si bien intento que esto no me afecte, hace días que ya no salgo a pasear.. y quiero un poquito del amor de la comunidad de weloversize 💖☺️.
Las abrazo!!