Suelo prestar atención no solo a los testimonios que se comparten aquí, sino a algunos de los debates y comentarios en redes sociales que se generan. He observado algo últimamente: cada vez escriben más hombres.
Esto no tendría tanta relevancia si esto no fuera un sitio de testimonios online desarrollado y gestionado por mujeres, en el que somos nosotras mismas las que compartimos historias en una amplísima mayoría. En un medio como este, me chirría tanto comentario masculino, sobre todo los de aquellos que no hacen ni el amago de tomar perspectiva de género.
He leído comentarios entre lo jocoso y lo baboso que piden a autoras fotos, o que les sugieren determinadas prácticas.
He visto a hombres heridos venir a un foro femenino a afearnos los comentarios sobre sus cuerpos y la cosificación, como si alguna vez llegara a ser comparable a lo que sufrimos nosotras. Además, se han defendido haciendo comentarios desagradables sobre el cuerpo femenino.
He leído a hombres defender la explotación sexual de mujeres.
Incluso he leído comentarios abiertamente machistas en los que se cuestionaba la salud mental de todo nuestro género.
Luego están todas las veces en las que una mujer expone algo sobre su situación profesional y un tío le da consejos de orientación laboral sobre lo que debe o no debe hacer para prosperar. Aunque eso incluya intentarlo en un sector totalmente masculinizado y obviando la desigualdad de género.
Y, por supuestísimo, todas las veces que han dado su opinión sobre la crianza y pronosticado un futuro sombrío y solitario lleno de perritos y gatitos para todas las que los criticamos. En particular, me resulta clamoroso que opinen sobre tener o no tener hijos en un foro femenino, incluso presentándose como padres de familia. ¿En qué mundo vives para creer que es lo mismo ser padre que madre? ¿Y, encima, para tener los huevos de venir a contar tu experiencia a un foro lleno de mujeres?
Ellos, siempre en “on”
¿Por qué tanto hombre por aquí últimamente? ¿Es que han cerrado los templos online del cuñadismo en los que solían estar? ¿O se han conjurado para acometer el noble propósito de hacerse presente en todos los sitios, no sea que nos emancipemos más de lo que nos corresponde?
La razón por la que los tíos opinan sin perdón ni permiso donde sea, incluso en un foro femenino, es muy simple: están acostumbrados a hablar. A hablar, a decidir y a indicarnos el camino a seguir, es lo que han estado haciendo toda la historia. Es una inercia de la que cuesta desprenderse, no se quita de un día para otro. Y, aunque lo consiguieran, tendrían que quedarse en silencio miles de años para que lográramos compensar su huella.
En este foro leemos a diario a mujeres desagradables, mordaces, que invalidan o minimizan las historias ajenas solo porque no están de acuerdo con lo que se dice, sin asertividad ni empatía de ningún tipo. Es un mal endémico de nuestro tiempo, fruto de la falta de presencialidad.
Pero los hombres no solo pueden ser igual de desagradables, mordaces y tendentes a invalidar, minimizar o ridiculizar las situaciones y emociones de los demás, sino que van más allá: hablan sin perspectiva de género o muy contaminados de machismo. Si no viven la maternidad, ni la sexualidad, ni las relaciones afectivas, ni la presión estética ni los cambios físicos igual que nosotras, ¿por qué hablan con tanto desahogo en un foro con inmensa mayoría de mujeres?
Sé lo que se me viene encima entre «onvres» y sus colaboracionistas femeninas. No me voy a asustar a estas alturas de que me funen viva, ni habrá comentario faltoso lo bastante potente como para que deje de compartir mis reflexiones. Ni siquiera deseo que esto sea un foro únicamente femenino, ya tengo otros espacios que cubren esa necesidad.
Lo que comparto es una reflexión. Vivimos en un mundo en el que los hombres creen que el feminismo ha llegado demasiado lejos, pero ellos siguen dominando en política o economía, programando la IA generativa y los algoritmos que “deciden” qué debemos ver. Por eso espacios como este, mayoritariamente femeninos, siguen siendo tan necesarios.