Soy madre de un niño de cinco años y de una bebé de 11 meses. Cuando nació la pequeña estaba deseando poder volver a incorporarme al mundo laboral, porque daba por terminada mi etapa de tener hijos y podría concentrarme en progresar profesionalmente.
Después de la baja por maternidad y lactancia, me incorporé y comencé a dedicarme en cuerpo y alma al trabajo en las horas laborales, pero tenía muy claro que cuando salía de la oficina, dejaba el trabajo allí y yo me dedicaba a cuidar a mis pequeños y disfrutar con ellos.
De pronto, un compañero anunció que se iba a trasladar a la península en septiembre y su puesto iba a quedar vacante. Mi jefe me preguntó si estaría interesada en ocuparlo a partir de septiembre y le dije que sí sin pensármelo, ya que era mi sueño. Pero ahora que lo he pensado detenidamente no sé si es correcto coger ese ascenso porque me obligaría a trabajar alguna que otra tarde a partir de septiembre y es tiempo que les quito a mis niños.
Veo que crecen muy rápidamente y por eso me pregunto cómo será esa sensación si encima les quito dos o tres tardes a la semana para quedarme trabajando en la oficina a cambio de reconocimiento profesional y más dinero.
Mi marido me apoya para que progrese y me dice que ya saldremos adelante, pediremos ayuda a los abuelos y que los niños se adaptan a todo, pero realmente no sé si no debería plantearme no ascender en estos momentos, dedicarme a mi familia y dentro de bastantes años mirar de si puedo pegar un salto profesional. ¿Algún consejo?