Estuve unos meses hablando con un chico que vivía en otra ciudad.
Como no podíamos vernos muy a menudo, muchas veces terminábamos hablando por teléfono hasta tarde. Ya os imagináis el tipo de conversaciones… 😅
La verdad es que había muchísima química. Me encantaba escucharle, imaginármelo todo y acabábamos los dos con unas ganas tremendas de vernos.
Cuando por fin empezamos a quedar más a menudo pensé que iba a ser incluso mejor.
Pero fue justo al revés.
En persona había cariño, atracción y todo lo que queráis, pero esa tensión que teníamos por teléfono desaparecía completamente. Era como si en mi cabeza todo fuera mucho más intenso que en la realidad.
Lo curioso es que las llamadas seguían siendo increíbles. De hecho, cuando por trabajo volvimos a pasar unas semanas sin vernos, otra vez me pasaba que disfrutaba muchísimo más de esas conversaciones que de cuando estábamos juntos.
Al final la relación no salió adelante por otros motivos, pero muchas veces me he preguntado si hay personas con las que la imaginación funciona mejor que la realidad.
¿Os ha pasado alguna vez? No que el sexo fuera malo, sino que toda esa tensión y esa emoción eran muchísimo mayores antes de veros que cuando estabais cara a cara.
