Buenas chicas,
Empecé una relación con un chico por casualidad. Nos conocimos compartiendo una afición que nos encanta a los dos, fuimos quedando (y él picando bastante piedra) y al final acabó surgiendo la chispa. La relación ha sido corta, pero hemos sentido una conexión inmensa que ninguno de los dos había sentido antes (aún habiendo estado años con nuestras respectivas exparejas). La cosa es que todo era genial, ambos eramos muy felices con el otro, nos fuimos de fin de semana juntos, incluso, y teníamos planes de futuro, hasta que, de repente, empezó a estar más frío. Me dijo que era por motivos de trabajo (yo ya sabía que él no estaba bien en su puesto), me explicó sus razones y le creí. Hace unos días, estábamos juntos en casa y de repente la cosa empezó a torcerse… Empezamos a hablar sobre el tema y la conversación fue tomando una velocidad que yo aún no he asimilado y me acabó diciendo que no estaba seguro de querer tener una relación por el momento, que me quería pero que necesitaba aclararse y pensar (todo esto él llorando y yo llorando). Se quedó la situación así hasta el día siguiente y llegó lo que más temía: me dejó. Porque no estaba bien en ciertos aspectos de su vida, y no podía estar al 100% por mí y no quería verme sufrir. Jura y rejura que me quiere, pero que ahora mismo no puede. Dice que no quiere perderme, que se ve en un futuro conmigo, que nunca ha conocido a nadie que le llene tanto y que no le juzgue. Vamos a seguir viéndonos por el tema de la afición que antes he comentado, pero no sé qué hacer… ¿Le doy un tiempo dejándole claro que no solo quiero una amistad en el futuro? ¿Lo doy por perdido?
Siento el tostón.
Muchas gracias.