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ME HA DESTROZADO QUE NO ME AVISEN DE SU MUERTE
Hace sólo unos días que me he enterado de que ha fallecido una persona a la que apreciaba muchísimo. Una persona querida por mí, a la que casi sentía de mi familia. Y me he enterado un mes después y de casualidad, lo cual me duele mucho.
Admito que cada uno somos responsables de fomentar los lazos con la gente que queremos, pero ya se sabe lo rápida que va la vida hoy en día. A poco que entres en un trabajo nuevo, que tengas un hijo o que cambies de barrio, van pasando las semanas y a lo mejor te desconectas temporalmente de la gente con la que solías pasar más tiempo, pero eso no da derecho a quitar de un plumazo de alguna manera ese título de amigo, porque todos los amigos de la pandilla hemos pasado por cambios en 20 años de amistad que llevamos.
Algo así me ha pasado a mí, y es que ha muerto inesperadamente la madre de una gran amiga mía. Una mujer que fue una segunda madre para mí porque casi que pasaba más tiempo en su casa que en la mía. Dormía allí frecuentemente, me iba con ellos de vacaciones, comía los domingos… Quería de verdad a esa mujer y le estaba muy agradecida por haberme tratado como a una hija durante tantos años.
En mi grupo de amigos todos tenemos más de 40, somos del barrio desde pequeños, y siempre se ha respetado ese mínimo lazo o vínculo cuando algún miembro del grupo se ha desconectado como explicaba antes.
Siempre he sido apoyo de todos, siempre he hecho de nexo de unión. Jamás he dado de lado a nadie. Y siento que no me merezco lo que me han hecho.
Me he divorciado recientemente y ello ha conllevado un cambio de domicilio y hacer malabares para volver a estructurar una vida como madre de familia de dos hijos, trabajando, y recién divorciada. Es cierto que he necesitado apartarme un poco para tomar perspectiva, es verdad que hacía algo más de un mes que estaba un poco missing debido a la mudanza, quebraderos varios y el trabajo, pero creo que esto no justifica en absoluto lo que ha ocurrido.
Esta mujer tuvo el mes pasado un accidente y estuvo tres días en coma, ¿nadie cayó en llamarme? Murió, la velaron, la incineraron, pasó un mes y aún así nadie pensó en que era una noticia suficientemente importante como para levantar el teléfono y hacerme partícipe, por muy desconectada de ellos que yo me encontrase últimamente.
No he podido despedir a una persona sumamente importante para mí, no he podido llorar con su hija, no he podido apoyar a la familia con mi presencia y mis palabras de aliento. Me siento súper impotente, estoy destrozada, porque aunque cuando me enteré llamé corriendo a mi amiga, siento que ella se siente en este duelo lejos de mí y que es un tiempo irrecuperable, ya que ella lleva un mes de sufrimiento sin que a mí se me haya visto el flequillo por su casa.
Sencillamente no lo sabía, pero todos, quitándose responsabilidad, dicen que jurarían que yo sí conocía el fallecimiento, como haciendo ver que si no he aparecido es porque no me ha dado la gana. Encima. En qué cabeza cabe. Me mata que en un asunto tan sensible como éste, nadie haga un poco de ejercicio de conciencia y admita que se les olvidó llamarme. Que soy tan absolutamente prescindible que si ocurre algo tan gordo, siquiera caen en que falto yo, que siempre he estado al pie de cañón con todas las cosas que nos ha pasado a cada uno, malas y buenas.
Estoy destrozada por la pérdida sobre todo, pero también por el dolor de mi amiga a la cual no he tenido oportunidad de acompañar, y también por saber que nadie me valora dentro de un grupo que yo creía que era de amigos de verdad.
