Reproducimos testimonio de seguidora:
Es inevitable. Todas hemos pasado por esos momentos de inseguridad en los que nos preguntamos si algo anda mal con nuestro aspecto. La sociedad, con estándares de belleza inalcanzables, nos bombardea con imágenes y mensajes que, a todas en algún momento nos han hecho sentir menos.
Probablemente, rara vez, hayas leído un artículo o hayas escuchado quejas sobre el aspecto de una vagina, de un chocho. Pues hoy, es el día en el que voy a abrir una brecha en la que hablaré sin censura de los problemas que me ha traído tener un chocho poco convencional.
No quiero que penséis que voy con aires de superioridad, pero, me considero una persona bastante guapa y que está bastante buena. Tengo una cintura muy pequeñita y tengo las caderas y las tetas pronunciadas, entonces según los cánones de belleza más actualizados, mi cuerpo, más o menos encaja con ello.
¿Cuál es entonces el problema? Pues como podréis estar imaginando, ese problema es mi chocho.
Hace ya unos dos años que lo dejé con mi ex novio. Como es lógico, en una relación de más de cinco años, había mucha confianza, nunca hubo ningún tipo de problema en cuanto al sexo, así que, en no me replantee la idea de que había “algo mal” en mí.
Pero cuando lo dejé con mi ex, salí de nuevo a la aventura, a conocer gente nueva. Obviamente, las primeras veces, no quería nada serio, entonces solo buscaba sexo, alguien con quien divertirme por un ratito. Nunca he sido de irme con tíos la primera noche, así que despues de varias citas, nos quedábamos un rato mas en el coche para probar qué tal iba la cosa.
Pues desde entonces he tenido fracasos sexuales uno detrás de otros, sinceramente con las dos o incluso tres primeras veces, le echaba la culpa a la suerte. A los nervios de los chicos, quizás también.
Pero cuando la cosa no funcionaba ya a la sexta vez, empecé a replantearme la idea de que quizás mi chocho no era como ellos creían. Pensé esto, porque los compañeros sexuales que he tenido después de la ruptura con mi ex, ninguno le dio por bajarse al pilón, ni siquiera por hacerme un dedo, algo preliminar. Siempre era yo la que hacía todo. Además, han sido más de tres tios, los que, al intentar metérmela, les dio gatillazo.
Un día que me sentía super insegura por una desastrosa cita que tuve la noche anterior y llamé a mis mejores amigas, para poder enseñarles mi chocho y que así opinaran. Obviamente habíamos meado juntas, pero el hecho de abrirme de patas y enseñarles así mi vagina, nunca había pasado. Para que os hagáis una idea de como es, mis amigas dijeron ‘Hay mucha cantidad’.
Cuando me pongo a pensar en los detalles de las citas sexuales que acabaron mal, todas tienen algo en común y es la dificultad que todos muestran al intentar si quiera meterla. Ninguno de ellos ha sido capaz de hacerlo por sí mismo, y he sido yo la que ha tenido que ayudarles a que entrase.
Después de los primeros encuentros sexuales, rara vez ha habido algún tio que me haya seguido hablando con constancia. Todos empezaron a pasar de mí poco a poco.
Y la conclusión a la que he llegado es que obviamente no les gusta mi chocho. Porque si podría ser por otras cosas, pero siendo honesta, no creo que lo haga horrible en la cama, de hecho, les doy todo y ellos apenas hacen nada, como he comentado antes.
He pensado en operarme alguna que otra vez, he leído que hay operaciones estéticas de vagina, pero sinceramente, me da un miedo que te cagas. Me da miedo que, al operarme el chocho, tenga dificultades para poder dar a luz por ejemplo o sin ir mas lejos, problemas de sensibilidad y no poder disfrutar al menos conmigo misma.
Estoy muy a gusto con mi chocho, porque sola se perfectamente donde tengo que tocarme. Pero me da la sensación de que las personas con las que comparto de vez en cuando cama, no están totalmente dispuestos a aprender del todo como funciona.
