Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Me cansé de teñirme majas. Llevaba años con las raíces, el tinte cada mes, el puto picor, la pasta… y dije: se acabó.
Me estoy dejando las canas y aunque pensé que me iba a horrirozar me veo guay. Distinta, pero yo.
Y el otro día mi novio me dijo que no me enfade (juas), pero que a él no le gusta nada que em haya dejado la cana porque parezco dejada y más mayor. Que estoy mucho más guapa teñida.
No supe si reírme o meterle el pincel del tinte por el culo.
Y encima lo dijo como con pena como si fuera algo que me tenía que decir aunque duela.
Mira lo que me faltaba. Me dejo el pelo blanco porque estoy harta de esclavizarme con algo que no me suma. Porque tengo 38 años y llevo desde los 28 tiñéndome cada mes, si calculo la pasta que se me ha ido en esto es que flipas.
Estoy que no sé si mandarle a freír espárragos o darle una charla bien larga.
Pero qué asco de que en cuanto una mujer hace algo por ella misma, siempre haya un tío diciendo te prefiero como antes
