Mi consejo es que le des la vuelta a la tortilla como te han dicho antes.
Tú necesitas a tu madre, pero ella a ti también.
Se lista, ármate de valor, y empieza a gobernar tú en esa casa.
No permitas que tú madre te hable de esa manera y dile que como no se suba al barco de tu maternidad, ya puede ir buscándose otra cuidadora y otra hija.
Que tú estás dispuesta a atenderla y cuidarla hasta su muerte, y ayudarla en todo lo posible, y en compensación el piso te lo quedas tú.
Si no cambia, deja de atenderla y de llevarla a los médicos y todo. Cuando su hijo no responda y se vea desamparada lo mismo se lo piensa 2 veces.
Ánimo y suerte.