Estoy en una situación un poco peculiar y es que mi suegra ha llegado a una edad en la que no puede cuidarse sola ni valerse por sí misma. Está cada vez más torpe y lleva viuda más de 20 años. Es por eso que la familia de mi marido ha considerado ponerle una cuidadora interna que se haga cargo de ella.
Muy bien, me parece perfecto. Ahora quieren que los tres hijos colaboren económicamente para sufragar los gastos de esta mujer, teniendo mi suegra una pensión bastante buena que le permitiría perfectamente costear una gran parte o casi todos los cuidados que requiere.
¿Qué ocurre? Que yo me niego en redondo a esto. ¿Por qué? Porque esta mujer jamás se ha hecho cargo de mis hijos. Tampoco ha mostrado ningún interés por mí, solamente por los hijos de su hija, que es la más interesada en que su madre tenga una excelente calidad de vida hasta su muerte, y me parece perfecto, pero que se lo saque de su bolsillo, que ella también gana una pasta.
Nosotros estamos bastante peor económicamente y tenemos dos hijos que sacar adelante, y no veo necesidad de gastar mis ahorros en eso, y menos por una mujer con la que no me sale este tipo de afectos.
Mi marido lo entiende y tampoco quiere gastarse esa pasta en una mujer que siempre ha pasado de sus hijos, aunque sea su madre, y es mi cuñada la que está muy pesada porque todos tenemos que participar por igual. Yo le he dicho a mi marido que claramente le diga que nuestra situación económica es mucho peor que la suya y que su madre tiene ahorros y cobra una pensión, con que lo que necesite lo saque de ahí.
Igual pensáis que soy muy fría, pero para el grado que he recibido por parte de esa mujer, creedme que ya le estoy dando mucho más de lo que se merece. Porque no veo mal, por ejemplo, que los días que descanse la mujer vayamos mi marido y yo a echar una mano y, si es necesario, dormir allí, pero no quiero poner dinero de mi propio bolsillo sabiendo que hay otras opciones, que ellas tienen un buen sueldo y que esta mujer jamás me ha dado ni un soplo en un ojo.
Me gustaría leer comentarios acerca de mi decisión, sin tapujos; si pensáis que estoy equivocada, decídmelo.
Un abrazo.
