¡Hola!
Necesito desahogarme. He colapsado, tanto a nivel físico como psicólogo. Voy a intentar explicar cronológicamente los hechos que me han llevado a encontrarme así.
1. Vecino histérico con el coronavirus que acosa a el resto de la finca. Nos insulta, amenaza, grita, persigue, y un largo etcétera. Esto lo ha hecho siempre, (cuando la toma con alguien, pobre de él),pero con la pandemia se le han cruzado los cables, y ha ido a más, y la ha tomado conmigo y mi familia. Según él no cumplimos ninguna norma (mi hermana es doctora en virología), y él es el primero que se las pasa por el forro. Llega un punto en que te hartas, y sin quererlo, entras en su juego, el de tener bronca.
2. Mi abuela falleció a finales del año pasado. Una persona muy importante para mí. El hueco que ha dejado ha sido grande.
3. Soy alérgica a los frutos secos. En enero tuve dos shocks anafilaticos con tan sólo oler dichos alimentos (no me había pasado hasta la fecha). Hace unos días me hicieron las pruebas de alergia cutáneas y sanguíneas a todo lo que había comido esos dos días, y al llegar a casa empecé a encontrarme mal, y fui a peor. Tuve una reacción alérgica cruzada, fui al médico de urgencia y ¡no me dio absolutamente nada! Y los resultados de las pruebas sanguíneas no me los dan hasta dentro de 6 meses!
4. Yo ya no sé cómo decirles a mis compañeros de trabajo que si quieren comer frutos secos, no lo hagan en las zonas comunes. Van todos cargados de frutos secos, los comen en cualquier sitio, y yo no me quiero llevar más sustos. La respuesta que me dio el alergólogo para que me hiciera un papel para que no llevarán frutos secos en zonas comunes, fue que el no puede hacer eso, pues no es problema de ellos, que me vaya yo. Sí hace bueno me voy a comer fuera, pero si llueve ¿dónde como? También comen frutos secos en los laboratorios donde hacemos los talleres y después no lo limpian!
5. El día de mi cumpleaños mi perrita se puso muy malita y que tuve que ponerle la eutanasia. No me hago a la idea. Esta siendo muy, muy duro, llegar a casa y que no esté… Recoger sus cenizas fue aún más duro. Desde que falleció que la ansiedad y el insomnio no han desaparecido.

La última reacción alérgica me ha dejado tocada la garganta y los pulmones. Me cuesta la vida hacer cualquier cosa y tragar es lo peor. Le he cogido miedo a comer.
Este fin de semana tengo un evento que me hace especial ilusión, pero tengo miedo de que algo me de alergia, de que me entre un ataque de ansiedad o que me ponga peor de lo que estoy a nivel físico.
Llevo una semana sin salir de casa, no me apetece, no me encuentro bien, pero al mismo tiempo en casa me agobio, y las noticias de la guerra, no me ayudan.
Tampoco estoy estudiando la escuela de idiomas, que es lo único que me relaja, ni voy a clase. No tengo ánimos.
Gracias por leerme.