Hola Loversizers! Llevo años leyendoos y no me había planteado nunca escribir, pero ahí voy.
Tengo 35 años y actualmente tengo una vida muy tranquila. Llevo 5 años con mi pareja y estamos genial, y, tras años de precariedad laboral, he obtenido una plaza tras unas luchadas oposiciones.
Ahora que por fin gozo de estabilidad económica, he decidido empezar a ir a terapia. Aunque ahora me encuentro genial, sé que arrastro traumas e historias del pasado que pueden repercutir en el futuro. No puedo estar más contenta con la decisión de haber comenzado a ir a terapia, estoy fuerte para enfrentar cosas del pasado y he conectado con la psicóloga.
Una de las cuestiones que estamos tratando son las habilidades sociales. Acabamos de mudarnos a un pueblo nuevo y también he empezado a trabajar en un sitio nuevo. Tengo tendencia a ser tímida y a pensar que mis cosas o mi opinión no le va a importar a nadie, con lo cual, normalmente he participado poco de las charletas en el trabajo y siempre me he visto como alguien muy gris que pasa muy inadvertida. Además tiendo al humor negro y soy un poco ácida, por lo que también muchas veces me corto por miedo a herir sensibilidades u ofender.
Entre los deberes que me ha puesto la psicóloga, está el participar más en esas charlas distendidas que se dan en el trabajo, así como no cortarme de mostrar mi humor negro y mi esencia ácida, identificando previamente si estoy rodeada de gente que pueda ser «público potencial» de ese humor. La verdad es que aunque no he hecho amistades como tal, sí noto que mi presencia es agradable para mis compañeras/os y además yo me siento mejor en mis relaciones sociales. Voy poco a poco haciéndome mi sitio. Contenta con mi progreso.
Aquí viene el drama. Desde que estoy haciendo los deberes que me pone la psicóloga, he notado que un compañero busca especialmente mi compañía. Busca conversar conmigo y poco a poco las conversaciones van siendo más personales y menos del trabajo. La verdad es que es un chico que me parece muy atractivo e inteligente, de hecho me recuerda a mi pareja bastante. Creo que se caerían genial.
Os prometo que no he notado tonteo por su parte ni por la mía, pero sí noto interés y tensión sexual, diría que mutua… Estos últimos días, en nuestras conversaciones, he optado por hablar en algún momento dado de mi pareja y parece que me ha buscado menos desde eso. No obstante, trabajamos en el mismo equipo, la relación sigue siendo muy buena y noto que me tiene muy en cuenta en proyectos que tenemos conjuntos. Además en reuniones que hemos tenido, me ha dado voz y también ha defendido y apoyado ideas que yo he propuesto.
La cosa es que aunque no he hecho nada malo ni se me pasa por la cabeza hacer nada con este chico, me siento súper culpable, como si estuviera traicionando a mi chico. Tengo mucha confianza y comunicación con él, pero no le he contado nada porque creo que sería darle más importancia de la que realmente tiene y además puedo crear inseguridades innecesarias.
¿Cómo actuaríais vosotras ante algo así? ¿Os habéis sentido atraídas por otra persona teniendo pareja? Aún sabiendo que de ningún modo voy a traicionarle. Además tengo presente de siempre eso de que donde tengas la olla no metas la p***. Jamás en mi vida mezclaría vida sentimental con laboral. También una parte de mí desea que mi chico y mi compañero se conozcan, porque mi chico también está falto de amigos y creo que genuinamente se llevarían genial.
Todavía me faltan dos semanas para mi próxima sesión de terapia y no sé si llevar esto también a terapia o es darle demasiada bola.
¡Os leo!
