Para mí, mi cumpleaños siempre ha sido un día bastante triste, en mitad del verano, casi sin amigos porque todos veraneaban en esa fecha y en parte también por la sensación eterna de que mis hermanos me quitaban el «protagonismo» cosas que cuando eres peque no entiendes. Conforme fui creciendo le quise ir quitando hierro al asunto, pero seguía sin gustarme…
Mis amigas, las pocas que tenía porque siempre sentí que no encajaba, que siempre han sido un poco más mayores que yo además, se iban juntas sin mi de vacaciones en mi día cuando una semana antes celebrábamos a lo grande los suyos. Cuando me fui a la universidad hice amigos con los que creía que conectaba de verdad pero claro, en otra ciudad, juntarnos en mi cumple era casi imposible. Con mi familia tampoco hay buena relación, la única que se preocupaba algo era mi hermana pero ya tampoco lo hace, así que pensar en estar con ellos ese día ha sido siempre pura ansiedad (ese día y cualquiera que tengamos que reunirnos aunque no sea un cumpleaños, pero en mi cumple peor).

En fin, siempre ha sido un día en el que me he sentido muy sola, en el que empezaba a pensar en lo rara y distinta que soy de los demás pero en el mal sentido (soy muy sociable y me llevo bien con todo el mundo pero al final noto que es esfuerzo por mi parte y que no encajo), y que por eso estaba sola, en mi familia, en mis defectos… en sentirme inferior, en ver cómo se me iban mis mejores años sin haber conseguido nada y sin ser nadie y también un día de echar de menos a esa poquita gente que sí quiero pero por circunstancias de la vida no están o están lejos. Para enmascarar ese sentimiento, empecé a pasar el mes de mi cumpleaños trabajando fuera, para olvidarme de ese día y ser yo la que esté lejos de todo el mundo y funcionaba un poquito, seguía siendo algo triste pero no tanto, este año no he podido hacerlo conseguirlo.
A día de hoy, estoy viviendo otra vez en mi ciudad donde ya no tengo a nadie más que a mi pareja y a dos amigas que las quiero con locura. Mi 25 cumpleaños es la semana que viene, y me he propuesto tener un buen día por primera vez. Mis amigas, por motivos más que entendibles, no están libres así que me queda mi novio.
Quiero un día especial y se lo llevo dejando caer bastante tiempo, pero no especial de planes súper chulos, de comida cara, algo super romántico, la fiesta de mi vida, no. Me basta con tener un día entretenido, que yo vaya a recordar siempre de haberlo pasado riéndome y feliz con él todo el día. Le he propuesto ir a la playa ida y vuelta aunque sea a echar el día o ir a alguna piscina, tampoco se me ocurren más cosas con la calor que hace, que es por decir, que por mí como si nos pasamos el día jugando al parchís y luego por la noche vamos al mcdonalds, me da igual mientras disfrute de su compañía y no sea un día aburrido más de verano, no sé si se entiende.
El caso es que lleva un par de semanas raro, muy agobiado hasta que a día de hoy me ha empezado a decir que no me soporta y me ha admitido que es porque no tiene ni idea de qué regalarme o hacer por mi cumpleaños. Que no quiere regalarme lo de siempre, no se le ocurre nada y tampoco qué hacer y ya lleva demasiados días comiéndose la cabeza y la fecha está muy cerca. Le he dicho que se tranquilice, que con un detalle basta y que, aunque le pedí que pensara algo chulo que hacer, no pasa nada si no es así, yo di alguna sugerencia y si no de verdad que cualquier cosa vale. No sé cómo hacerle ver que no es su responsabilidad, que no necesito nada fuera de lugar y que los regalos me importan un pimiento. No pensaba que se fuera a agobiar, además que él es una persona que hace detalles súper fáciles pero increíblemente acertados, inesperados y bonitos continuamente, tiene muchísima imaginación para absolutamente todo y es tan payasete que sabe hacer que te lo pases bien pero no sé.
Está tan mal, distante conmigo y me lo ha dicho de unas formas y tantas veces que no puede más con mi cumpleaños, que siento que estoy siendo una estúpida, una inmadura y que debería hacer un día normal y dejar las celebraciones para los niños pequeños. Siento que le he puesto una carga más que no merece.
A ratos me pongo a buscar como loca alguna idea de plan que podamos hacer los dos juntos pero no encuentro nada y me acabo viniendo abajo pensando en que soy una niñata… He acabado llorando y ya he venido aquí para desahogarme y quizá para que me digáis que no sea tan dramática y que haga mi día normal, a ver si si me lo decís vosotras me entra en la cabeza.