¡Hola, chicas!
Vengo a contar como terminó la historia con la boda de mi amiga (Spoiler: mal). Antes de nada, añadir el link del primer post, por si a alguien le interesa saber de qué va la cosa: https://weloversize.com/topic/mi-amiga-se-casa-y-no-se-como-decirle-que-no-quiero-ir-a-la-boda/
Dicho esto, vamos al tema. Como dije en el anterior post, tuve a mi segunda bebé dos meses antes de la boda de mi amiga. El parto fue terrible, y aún hoy arrastro secuelas. Sufrí una hemorragia postparto por la que me tuvieron que hacer una transfusión de sangre, y en palabras de mi ginecóloga, hubo un momento en el que se vio todo tan negro que incluso estuvo sobre la mesa la posibilidad de quitarme el útero para cortar la hemorragia. Afortunadamente, terminé reaccionando. También sufrí un desgarro de cuarto grado que afecta mucho a mi calidad de vida. Hoy por hoy, apenas puedo caminar. Vamos, que fue un parto espantoso y me he quedado bastante tocada.
El caso es que cuando estuve más o menos estable en casa, mi marido avisó a familia y amigos de que la niña ya había nacido. Yo avisé a mí amiga, buscando también consuelo, desahogarme de la experiencia, volver a conectar con ella de alguna forma. Le dije que el parto había sido durísimo, que estaba rota, que me gustaría verla. Me dijo que se alegraba de que la niña y yo estuviéramos bien, y acto seguido me preguntó: ¿Tu familia tiene alguna intolerancia? Me quedé desconcertada, no sabía a lo que se refería. Ella me aclaró que necesitaba saberlo para los menús de boda. Aluciné. Acababa de decirle que había pasado por una de las peores experiencias de mi vida y ella poco menos que pasó de mí.
Estaba tan agotada que lo dejé pasar y me centré en mis hijos y en mi recuperación. Pero a los pocos días me volvió a escribir insistiendo en el tema de las intolerancias y que si podríamos ir al cóctel, al menos. Así, sin un qué tal ni nada. Me pillé un cabreo alucinante y le dije directamente que no íbamos a ir ninguno, que el parto había sido durísimo y lo más importante era mi recuperación. Ella me soltó que entonces debía haberle avisado con más tiempo y que además ya había contado con «nuestra parte y el dinero correspondiente» para organizarlo todo. Y que era una exagerada, que seguro que venir a la boda aunque fuera sin los niños sí que podía y que lo estaba usando como excusa. Me subió una masa de hiel por la garganta y ya no pude evitarlo: le dije de todo. La llamé cosas que jamás había llamado a nadie. Ella me respondió también cosas horribles y yo le solté que no quería saber nada de una persona tan egoísta como ella. Y la bloqueé.
Me siento muy dolida porque éramos amigas desde hacía muchísimos año, media vida, y he contado con ella para lo bueno y para lo malo. Y viceversa. No sé qué ha pasado en los últimos tiempos, adonde ha ido a parar la que era mi amiga, porque es como si fuera otra persona. No entiendo nada.
Pero en fin, así son las cosas.
Gracias por leerme.
