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Mi amigo no quiere trabajar, sólo estudiar
Holiwis, hoy venía a contaros un asunto que hace tiempo me perturba un poco a mí y a mi grupo de amistades. Veréis, somos un grupo variopinto, la mayoría ya en los treinta o cerca de ellos, y casi todos trabajando. Todos excepto uno de mis amigos más cercanos, Andrea.
Él y yo llevamos juntos desde el colegio y siempre hemos sido muy cercanos, casi como hermanos. Cuando elegimos nuestras respectivas carreras yo estaba muy orgullosa de él, se había metido en una buena universidad, con salidas laborales y siempre ha sido un buen estudiante, por lo que sus notas nunca bajan del notable. El caso es que dejó la carrera en su tercer año porque no le gustaba, no era lo suyo. Obviamente todos le respetamos y le apoyamos, es muy difícil que aciertes a la primera.
La segunda carrera a la que se metió la abandonó en su segundo año. “No tiene buenas salidas laborales”, decía. Ok, tenía razón, pero eso no quita que no puedas estudiar algo que te gusta o que te metas en una carrera, pagues la matricula (que ya sabemos que barato no es y más aún si no tienes beca para pagarla) y luego lo dejes. ¿Es que no sabias que tenía pocas salidas antes de meterte y gastarte un buen dinero de tus padres? En fin.
Después se tomó unos meses sabáticos y se fue de viaje por África, para encontrarse a sí mismo. Muy poético todo, sí. Volvió con la idea de estudiar algo similar a diseño gráfico pero en una academia privada, ya que por lo público no le gustaban las asignaturas ni el profesorado. Está bien, puedo llegar a entender que seas más quisquilloso después de dos chascos académicos. Para sorpresa de todos, terminó esos estudios y consiguió un trabajo como becario en un estudio privado y todos pensábamos que por fin había encontrado su vocación. Pues no, lo dejó a las dos semanas, ya que eran demasiadas horas de trabajo.
Lo peor de todo es que la historia no termina ahí, no. Tras su fracasado intento de ser becario se tomó todo el verano para “disfrutar de la vida y luego ya veré” y luego hizo un cursillo de Surf para “probar a ver si era de lo suyo”. Spoiler: no lo era. Así fue como decidió que se metería en una nueva carrera, completamente distinta a lo que había probado antes, pero como no tenía la nota de corte suficiente, dado que las optativas eran de ciencias y él había hecho las de letras, tuvo que tomar clases y prepararse la selectividad.
Un año después se presentó a Selectividad, aprobó con nota suficiente y comenzó su nueva etapa estudiantil que, para sorpresa de muchos, terminó completamente. Estuvo sus buenos cuatro años yendo a la universidad, de Erasmus y de viajes de fin de curso, pero logró terminar todo y se metió en un master a distancia, todo ello pagado por sus padres.
La cuestión es que, durante su etapa estudiantil, Andrea trabajó un mes en un bar, de media jornada, ya que quería ganar dinero para irse a Corea de viaje y sus padres no se lo iban a pagar o, al menos, no todo. Os estoy hablando de algo que hizo hace como siete años, pero para él siempre ha sido su gran hazaña. “Si porque yo cuando trabajé cara al público”, “sí sí, yo tuve unos clientes terribles porque esto y por aquello”, “ah, sí, trabajar cara al público es muy difícil, te lo digo yo que he trabajado de eso”. Así durante siete malditos años. No ha vuelto a trabajar en nada, solo ha estudiado. Y ya tiene sus treinta años, habiendo cotizado ¿un mes si llega?

Y ahora es cuando llega la actualidad y tenemos a Andrea quejándose de que no encuentra trabajo de lo que ha estudiado, que está cansado de enviar currículos a las empresas y que no le llamen, que a éste paso se meterá a estudiar oposiciones a ver si le va mejor por allí.
Por supuesto que no podemos juzgar a nadie por su forma de vivir y que sus padres lo mantengan y le paguen todo es cosa de ellos, pero que se pase constantemente el día hablando a todos sus amigos y quejándose de que necesita trabajar porque sus padres no le van a pagar sus caprichos nos está quemando lentamente. Muchas veces le he buscado trabajos, ya fuese en hostelería o en algún puesto similar a lo que estuvo haciendo durante su tiempo de becario, con buenas condiciones y un salario decente para alguien que solo quiere trabajar a media jornada. Pero no, es bastante desagradecido en ese aspecto y no ha aceptado ninguno ya que son “trabajos para los que esta sobrecualificado” y él quiere “ganar más dinero en algo más fácil que llevar una bandeja con cuatro bebidas”.
Sinceramente, ya me da igual lo que haga con su vida, llevo muchos años a su lado apoyándolo, pero que sea tan despectivo con cómo nos ganamos la vida los del grupo nos está amargando bastante. Si, seremos camareros, limpiadores, peluqueras, lo que sea, pero nos ganamos el sueldo y vivimos de ello, no de papá y mamá.
Clau