Siempre se ha dicho que los hombres son muy crueles pero hay que admitir que las mujeres no se quedan cortas y si te pueden humillar delante de compañeros de trabajo se convierte en un problema grave.
Trabajo con niños realizando actividades con ellos para (atención) que aprendan a jugar juntos sin importar el sexo, la religión, si llevan gafas o están gordos. Y ahí está mi coordinadora. Lleva bastante tiempo con esos «consejos» que te da todo el mundo en pos de tu salud sin tener ni idea de cómo es tu vida, tus rutinas… Etc, pero ayer se llevó la palma.
Resulta que las niñas le preguntaron a una de mis compis qué era eso que le asomaba en el cuello (la clavícula) y mi coordinadora, ni corta ni perezosa la empezó a comparar con mi clavícula invisible por «mi grasilla». Delante de compañeros y de las niñas. No le dije nada porque no era el momento adecuado pero me hace pensar en que a parte de gordofobia hay muy poquita educación y lo que más rabia me da es que sea una mujer la que ataque de esta manera.
Tenemos que ayudarnos las unas a las otras, no machacarnos. ¿No?
Mi coordinadora me critica siempre que puede por mi peso
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