He tenido que educarme para poner orden a lo que siento, y tratar de hacerle sentido. Resulta que
se llama misandria, es como misoginia, pero hacia los hombres y he comenzado a sentirme de esa
manera desde que mi hijo cruzó el umbral de niño a hombre al cumplir los dieciséis años.
Poco se habla de la presión que se pone sobre los chicos cuando llegan a esa edad, es como si de
pronto tuviesen que, obligatoriamente tener una teta en cada mano. Yo entiendo perfectamente
que físicamente hay cambios y sus hormonas están alborotadas, por el mismo motivo creo que
debe haber una transición progresiva, que debe ir poco a poco descubriendo sus necesidades y
como satisfacerlas… mi esposo piensa diferente y los energúmenos de sus amigos le apoyan,
quieren llevar a mi hijo, que para mi es un niño aun, con una chica de estas que le das 100 pavos y
lo “convierten” en un hombre.
Lo que lo motiva, es una historia un poco trágica que sucedió en su
grupo de amigos cuando era pequeño y que aún le genera trauma. Un chico se desarrollo, empezó
a tener estas necesidades tan básicas, y comenzó a propasarse con chicas hasta que finalmente
terminó abusando de una, lo cual como podrán imaginar destruyó su vida y complicó mucho la de
su familia. Si le preguntan a mi esposo esto sucedió porque el chico no supo canalizar sus
necesidades, las tenia acumuladas por así decirlo. Si me preguntan a mi, era simplemente un
depravado, nada justifica esto. El punto es que el indica que “teme” que las hormonas de nuestro
hijo lo sobrepasen y prefiere que se libere de una forma saludable y su concepto de esto es
llevarlo a un putero. Total y completamente descabellado.
Esto a mi me ha volado la cabeza en todos los sentidos y hasta me ha puesto medio bélica, en
primer lugar porque nuestro chico es un chico noble y normal, y las personas no se vuelven
abusadores solo por tener ganas, no sucede de esa forma. En el caso de que esto realmente
influya sobre como va a manejar sus hormonas, creo que sería contraproducente, pues porque lo
estaría alborotando aún más, en lugar de permitir que se tome su tiempo.
He dicho que no, absolutamente no y hasta lo he amenazado con dejarle si me desafía en este
asunto. También me ha ayudado que el niño no quiere y así lo ha manifestado, por qué es que, si
no, el otro troglodita es capaz de llevarlo igual sin importar mi ultimátum.
Mi conclusión: hombre no es gente ni amigo de nadie. Creo, sin miedo a equivocarme, que, si no
me hubiese encontrado en el camino, ya estaría muerto por descerebrado.
