No quiero que sea así. Sé que no debería. Pero lo es.
Hoy me he pesado y he bajado 600 gramos. Estoy contenta, me siento ligera, me veo guapa. Ayer pesaba 800 gramos más y me quería borrar del mapa. No me apetecía quedar, no me sentía bien en mi ropa, no me quería hacer fotos.
800 gramos.
Soy consciente de que es ridículo pero no puedo evitarlo. Me he criado así. Me he pesao toda la vida. En mi casa la báscula era como el oráculo. De ahí salía la energía del día. Si estabas delgada podías celebrar, si habías subido tocaba sentir culpa. Y aquí sigo con casi 40 años, viendo números y condicionando mi autoestima en función de ellos.
No busco consejos. Solo necesitaba soltarlo. Y saber si a alguien más le pasa. Porque a veces siento que soy la única que sigue atrapada en esta mierda.