Siento todavía que los hombres me hablan en chino y no entiendo ni sus acciones ni sus palabras. Me estoy agobiando mucho con mi ex. Soy autista y me cuesta entender muchas veces el comportamiento de otra persona, voy avanzando poco a poco pero con esta persona es con quien más me cuesta normalmente.
Le pedí el sábado que me diera espacio porque me estaba agobiando con cierto tema, quería un poco de tiempo para procesarlo sola, a lo que reaccionó mal, a la defensiva y dejándome de hablar. A la mañana siguiente, me llega el típico mensaje que empieza con un hola y acaba con un que te vaya todo bien porque había sido injusta con él.
El lunes me insiste en quedar urgentemente para que le diera algo. Cedo para dejarlo resuelto y no se va, si no que me cuenta su vida y me pide ayuda con un tema de las vacaciones de su familia que estaba saliendo mal. Cuando por fin se va, en cuestión de 5 minutos le resuelvo lo de las vacaciones, porque se me da bien hacerlo y listo, todo resuelto. Nada, me vuelve a hablar a la hora contandome otra cosa que le había pasado absurda y como estaba en la puerta de mi casa, subió. No quería irse, lo tuve que echar. Le dije 30 veces que tenía médico y me tenía que duchar y nada. Le tiró todos los juguetes a mi gato que no hacía ni caso, se paseó por el salón cogiendo y comentando todas las fotos y hasta abrió mi nevera y comentó cada producto hasta que casi lo llevé a la puerta.
Al volver de mi cita con el médico no tenía ganas de hablar, había ido mal y a mí me cuesta hablar de estos temas a no ser que tengas mi confianza al 100%. Me insistió en que le contase todo con detalles, que él me había contado su día entero, que le molesta cuando hago estas cosas… ahí lo paré con cierto enfado y le pregunté por qué llevaba todo el día comportándose así, que no se había ni querido ir de mi casa y me estaba exigiendo comportarme como su novia. Ya me hizo una vez lo de dejarme y luego hacer como si nada. Me dijo que quizá se había equivocado comportándose así y que tenía razón, que solo necesitaba parar y pensar las cosas, aunque tenía ciertos miedos.
Pasamos al miércoles y se pasa el día insistiéndome en que le cuente todo y se vuelve a enfadar.
Y entre ayer y hoy está en un punto que pffffffff. Estoy bloqueada. Me pide que le cuente todo y como no me apetece hacerlo por el motivo que os he dicho antes, se enfada. Ya dice que desaparece y no tenemos nada más que hablar pero que oye, que tiene un regalo para mí porque fue mi cumpleaños hace poco. Que me lo quiere dar. Después que mejor lo devuelve y nada más que hablar. Luego, que mejor lo tira a la basura y no me va a volver a molestar. Entre medias de todo a veces suelta sin que le haya ni preguntado que es que lo ha pasado muy mal conmigo y no puede forzarse a estar conmigo. Me dice que ‘ok’ a cosas y si no le insisto, me viene con algo más o alguna frase de reproche.
Por su cumpleaños siempre nos regalo un viaje de avión. Me dejó el día que iba a comprar finalmente los vuelos pero el alojamiento ya estaba reservado. No me devuelven el dinero completo. Yo esta vez no puedo ir sola y le he ofrecido, sin rencor ninguno, que puede aprovecharlo él. Si lo quiere, bien y si no, algo intentaré hacer, no me supone un drama, solo que mi primera opción era ofrecérselo de buenas. Primero me dice que se lo piensa, luego que no, luego que ya me dirá algo. Que es una experiencia que no quiere ir con absolutamente nadie más, solo lo haría conmigo. Luego que conmigo no iría a ningún sitio de momento así que mejor no lo acepta. Después que ya me dirá algo, luego otra vez que no.
Todos estos temas en la conversación no son lineales, si no que intento acabar de resolver uno y entre medias te saca otro y luego vuelve al tema anterior o saca uno nuevo o suelta una queja de mí. Cuando se queda sin tema, suelta siempre lo de que me tiene un regalo para que me lo quede o devolverlo (o incluso tirarlo). Intenta darme pena como diciendo que no quiero el regalo. Es todo el rato un mareo, un sí pero no constante. Como que quiere que actúe como siempre y a la vez que me vaya.
No entiendo qué tengo que hacer, que es lo que quiere. Lo he escuchado, le di lo que necesitaba, le ayudé con su problema familiar. No lo ignoro ni me muestro enfadada, aunque de cierto modo lo esté. No lo ignoro. No puedo hacer más pero parece que siempre hay algo malo más.