Os voy a contar una historia que me tiene trastornada últimamente y sé que me vais a llamar persona tóxica y mala, pero no puedo evitarlo. Y aunque me lleve muchos palos necesito contarla y desahogarme con alguien que no me conozca. Os ha tocado.
Llevo saliendo cuatro años con mi novio y estamos fenomenal, cada día más enamorados y con nuestros proyectos de futuro más definidos. Yo tengo tres ex con los que tengo una relación cordial, pero con uno de ellos me llevo especialmente bien, vamos que se podría decir que es mi mejor amigo. Mi novio tiene bastantes más ex que yo (siempre ha sido un poco pichabrava…) y tiene una muy buena relación con una de ellas, también se podría decir que es su mejor amiga. Raro, lo sé.
Nos llevamos muy bien y nos contamos nuestros amoríos sin tapujos. Solemos quedar a menudo mi chico y yo con mi ex o con su ex. Pero un día se nos ocurrió la fantástica idea de quedar los cuatro juntos, ya que nos queríamos tanto y nos lo pasábamos tan bien por separado pensamos que en conjunto sería todavía mejor. Y efectivamente, así fue. Empezamos a quedar con asiduidad los cuatro porque la verdad es que nos divertíamos mucho y congeniábamos.
Las ultimas veces, cada vez que quedábamos, casualmente cuando nosotros llegábamos al lugar de encuentro ellos ya estaban allí, riéndose y pasándoselo pipa. Mmmm… pensé, aquí está pasando algo. Miraditas, roces disimulados, el uno le reía las gracias al otro… ¡Estos dos están liados! Le dije a mi chico una noche cuando volvimos a casa entre risas. ¡Qué bien! Ahora sí que íbamos a poder salir los cuatro, hacer planes de parejitas y seríamos los mejores amigos para siempre.
Al tiempo nos contaron qué sí, que estaban liados y que llevaban un tiempo. No se habían atrevido a decírnoslo antes por si nos sentaba mal. «¿Cómo podéis pensar eso, si hemos sido nosotros los que os han presentado? ¡No podemos estar más felices!» Les dijimos. Y mentira no era…pero verdad tampoco. Al menos por mi parte.
Esa noche, hubo un momento en el que me desvelé y de repente me descubrí pensando en ellos. Los sentimientos no eran de felicidad, al principio no los pude identificar, pero poco a poco fui perfilando qué era lo que sentía; cuando quedamos y les veo de la mano, darse besos, hablar el uno del otro…me doy cuenta de que no estoy nada cómoda con la situación. Me pregunto cómo puedo haber provocado yo esta situación y ahora tener ¿celos? De verdad que los quiero mucho a ambos y quiero que sean felices y, pensándolo fríamente, no quiero volver con él…pero no dejo de sentirme violenta con esta situación y me agobia pensar en que ellos se den cuenta y piensen que quiero destruir su relación.
¿Soy una egoísta por sentirme rara con todo esto?
