No sé cómo escribir esto sin ponerme a llorar a mares.
El miércoles mi gato murió. Llevaba unas semanas malito y no aguantó más. Para mí ha sido algo durísimo. Para empezar, jamás había sufrido la muerte de alguien (mis abuelos maternos siguen vivos y a los paternos no les conocí), así que tampoco tenía experiencia. Para seguir, quería a mi gato como si fuese un familiar. Era súper cariñoso, tranquilo, mimoso. Le adoraba y él a mí. Es que me pongo a llorar de pensarlo.
El miércoles como os decía le llevé al vete porque estaba muy malito ya y le puso la inyección…
Mi novio estaba trabajando así que no pudo venir, lo entiendo perfectamente. Pero a la noche, cuando vino a mi casa (vivimos separados) y me vio llorando a mares, se portó yo creo que un poco mal. Y claro, me enfadé.
Me dijo cosas como:
– Madre mía, ni que me hubiera muerto yo para llorar así.
– ¿No crees que estás exagerando un poco?
Y cuanta más importancia le quería restar, más lloraba yo de la impotencia y la incomprensión.
Ayer me pidió perdón y me dijo que como el nunca había tenido mascota pues no entendía ese dolor. Le perdoné y le dije que intentase ser empático y todo eso. Hasta aquí todo bien.
Pues hoy por la mañana ha dicho «he leído un chiste y me he acordado de ti». Me he quedado de piedra. Os lo voy a copiar y pegar porque no quiero ni reescribirlo.
– ¿Qué te pasa?
– Que se me ha muerto el gato.
– ¿Quieres que te compre uno igual?
– ¿Y para qué quiero yo dos gatos muertos?
No he podido por menos y le he dicho «vete a tomar por culo». Se ha enfadado porque dice que le he faltado al respeto, pero creo que la que debería estar enfadada soy yo.
Entiendo que cada uno gestiona la muerte y las desgracias de una manera y él lo gestiona haciendo bromas, pero joder, que mínimo que un poco de empatía. ¿Qué pensáis?