Esta mañana sin avisar, se ha presentado mi hermana con dos amigas en mi casa a pasar la semana santa, tan ricamente ellas.
Uff estoy que muerdo, no me ha dicho nada cuando he abierto la puerta me dice «Sorpresa» y allí están las tres con sus maletas. Cuando le he preguntado qué que pasaba, con la profunda esperanza de que solo fuese el fin de semana, me dice que vienen a quedarse hasta el sábado que viene, que se han cogido las tres vacaciones para acompañarme ya que yo no voy a poder ir a casa.
Es mi hermana pequeña y la adoro, a sus amigas no tanto la verdad, pero yo tengo que trabajar, levantarme y acostarme temprano y la verdad que estoy acostumbrada a estar sola, no quiero nadie aquí y menos sin invitación, que si es solo mi hermana pues me aguanto pero es que encima las otras dos…
He pensado en mandarlas de vuelta, pero tiene los billetes del tren comprados para el sábado, por lo visto la sorpresita la tenían planeada de hace tiempo.
Me han fastidiado la semana, además las otras dos no me gustan nada ya que beben mucho cuando salen y ya me las estoy imaginando como volverán todos los días… os juro que si lo pienso un par de minutos las mando al hostal Pepita y que se las apañen.
La gente se cree que por vivir en la costa ya tienes que acogerles en vacaciones
