Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
El otro día en casa, mientras estábamos mirando en el portátil las fotos de las vacaciones de verano, me fijé que mi hijo “achinaba” los ojos, ( no se ni que palabra usar, porque lo que hacía era estirar el rabillo del ojo hacia fuera) para, según él, ver mejor. Lo cogí de un brazo y me lo llevé rapidito a la óptica. Por el camino fui recordándole todas las veces que se había pasado con las pantallas, que si
no le daba ni la luz del sol y que parecía un vampiro, blablaba…o sea lo que viene siendo echar una chapa de madre. “No te flipes, me dice, que tú también llevas gafas”; coño chaval, que lo mío es pura presbicia. Son los años, nene; contra eso no hay remedio .
Total, que en la óptica nos confirmaron que efectivamente una incipiente y, probablemente, falsa miopía, (pero miopía al fin y al cabo), había hecho acto de presencia en sus ojitos de adolescente de 2º de la ESO.
Pues no vi venir el drama. Pero lo hubo.
Que dice el niño que a ver si no puede ponerse lentillas, que él gafas no va a querer. Que no va a querer!? Como si le preguntaran si quiere pescado de 2º plato!! él no va a querer. No va a querer qué? No va a querer ver? No va a querer ponerse las puñeteras gafas? Que me lo expliques José Manuel.
Que dice el chaval que si llega con gafas al instituto se van a reír de él. Para risa la mía, que después de haber apoquinado los 200 pavos de las gafas va el chavalito y dice que no va a querer. En fin. Que a una le toca hacer de madre comprensiva y empática con las emociones de su vástago. Entonces respiro fuerte, cuento mentalmente hasta 8426 y le digo: “pero cariño, si te quedan muy bien”. Pues parece que dije lo peor que podría haber dicho, entre un mar de lágrimas me suelta: “mamá no juzgues mi apariencia ni con ni sin gafas”
Solo me quedaba una frase conciliadora más en mi repertorio de frases de madre y la solté : “pero corazón, si la mayoría de tus compañeros del instituto también las llevan”. Segundo grave error por mi parte: “ es que no quiero ser como todos”
A estas alturas yo ya no tenía paciencia ni voluntad de conciliar nada. Estaba poseída por el espíritu de la chancla suprema y arrepentida de no haber comprado unas gafas más baratas.. Mira Jose Manuel, te vas a poner las puñeteras gafas y te vas a clase rapidito .
Salió de casa con un portazo y masticando palabras que preferí no entender. Me imaginé el “dramón” que supondría escuchar algo tipo: “uuyy pero que mal te quedan esas gafas”, o “pero si pareces un topo” o yo que sé lo que dice la chavalada para picarse… En serio que estas frases o otras similares son para montar el drama dramón? De verdad que esto les afecta tanto? O es que realmente tienen la piel tan fina que ya ni el aire les puede rozar?
