Hola chicas. Mi historia es un #Cuéntalo en petit comité. Esto va para largo, espero no hacerme muy pesada, y disculpadme de antemano. Debo haberme sentado a escribir esto unas diez veces, y nunca sé cómo comenzar. Pero lo intentaré.
Esta es la historia de cómo mi primo, mi ídolo de la infancia, se convirtió en mi peor pesadilla. Todo empezó cuando yo tenía unos seis o siete años, en la casa de veraneo de mis abuelos. Él, unos cinco años mayor, había sido el primer bebé de la familia, así que todos le han adorado siempre. Era un chaval muy ‘gracioso’. Siempre tenía una ocurrencia ingeniosa aunque fuera a costa de otros y todos le reían las gracias. Incluida yo. En las vacaciones de verano orbitaba a su alrededor para que jugara conmigo, pero él nunca quería. Tenía sus propios amigos de su edad, y yo siempre me encontraba sola, porque en el vecindario no había niños de mi edad. Él se burlaba de eso. Decía que nunca tendría amigos, que nadie me querría nunca. Y yo le creía, porque él era el mayor y había de tener razón. Así que siempre jugaba sola.
Pero llegó un día ese verano en que mi primo quiso jugar conmigo. A solas. Me llevó a una habitación de la casa durante la hora de la siesta, durante la cual sabía que nadie estaría pendiente de nosotros. Me dijo que si hacía lo que él decía, me querría. Y yo acepté, porque era la única manera de que ésa persona que me importaba tanto me quisiera algo.
Supongo, sin dar más detalles, que os podéis hacer una idea del tipo de actividad que mi primo tenía en mente. Se salió con la suya, y esa no fue la última vez. Aunque era pequeña, yo sabía que aquello no estaba bien, y me resistía. Después de un poco de chantaje emocional, yo accedía, porque seguía queriendo que me quisiese. En público, él seguía maltratándome psicológicamente, bajo la risa desenfadada del resto de nuestros familiares. No fueron pocas las veces en que pensé que todos lo sabían, y que también se reían de eso. En privado, abusaba sexualmente de mí.
Llegó un día, unos años después, que le dije que no. No quería más. Él insistió, como siempre, pero no di mi brazo a torcer. Había aprendido que hiciese lo que hiciese nunca dejaría de ser un hijo de puta conmigo, y tenía razón.
Cuando el abuso finalizó, yo debía rondar los nueve años. No soy exacta con mi edad ni al principio ni al final porque durante los años posteriores me obligué férreamente a no pensar jamás en el tema. Recordaba claramente lo que había pasado, claro está, pero me lo negaba a mi misma de forma enfermiza. Mientras tanto empezó la tortura psicológica en serio. Cada verano, cada reunión familiar, cada vez que me veía, encontraba algo que hacer burla de mí, y en ninguna de esas ocasiones ni un solo adulto me defendió, ni siquiera mis padres. Se burlaba de mi ropa, de mi pelo, de mi cara, de mi peso, de mi afición por la lectura, de mi falta de amigos en el pueblo, de mi nula vida social en vacaciones. Y todos se reían, y mucho. Él era un chico gracioso, y yo una chica hipersensible. Sólo eran bromas, que yo me tomaba mal. En privado, aunque nunca jamás mencionó lo que me había hecho hacer años atrás, tampoco me daba tregua, y de los comentarios jocosos pasaba a los insultos hirientes. Era una tortura. Antes de los 13 años ya tenía una buena colección de complejos estúpidos, y una autoestima de mierda.
Cuando cumplí los dieciséis estaba llena de miedo. Nadie sabía lo que había pasado, y no quería decírselo a nadie. Vivía con el pánico absoluto de delatarme. Todo era fruto de la culpabilidad. Inconscientemente, pensaba que lo que había pasado era culpa mía, por aceptar. Otras veces pensaba que de contarlo, nadie me creería a mí, y yo sería juzgada. Que pensarían que yo había exagerado el asunto, que eran cosas de críos, ya que él tampoco era un adulto por entonces.
Así que os imaginaréis la alegría que sentía cada Navidad cuando tenía que verle y aparentar que no le temía y le odiaba al mismo tiempo. Le tenía pánico al otoño. Cuanto más frío hacía, más deprimida me sentía. Lo pasaba tan mal que me ponía enferma de ansiedad.
Llegó un día que reventé y le conté todo a una persona en la que confiaba mucho. Lo solté todo, liberando años de angustia, tristeza y pánico. Me sentí mucho, mucho mejor. Pensé que debería ir contándoselo poco a poco a la gente que más quería, pero entonces tuve que tomar una decisión: no contárselo jamás a mi familia. Soy consciente, y no dudo que muchas me lo diréis, que hago mal. Debería delatarle y señalarle como lo que es, dejarle sin apoyos familiares, evitar que vuelva a hacerlo, denunciarlo, enfrentarme a él. Soy consciente que debería hacerlo. Y si estuviera en un lugar que no fuera el mío, también lo aconsejaría. Pero no puedo. Mis padres no tienen más familia. No tienen más sobrinos. Y son felices en la ignorancia. No quiero soltarles en la cara que su felicidad nunca ha sido la mía, que no me pudieron proteger. Pudiendo escoger entre la felicidad de mis padres y la mía, escogí la suya. Y hoy en día sigo poniéndoles delante. Eso no me hace ni mejor persona ni peor, ni siquiera más o menos lista. Es la decisión que tomé, y la mantendré. Espero que podáis llegar a comprenderme, aunque sea un poco.
Con los años, he llegado a convivir con ello bastante bien. Tengo pareja, vivimos juntos y soy inmensamente feliz. Tengo que verle de vez en cuando y nunca lo paso bien, pero sobrevivo. Pero ahora se acerca Navidad, y para mí estas fechas siempre han ido atadas a la hipocresía, y vuelve la sensación constante de que nunca me voy a librar de él. Me planteo no si estoy haciendo bien con lo que he decidido, si no cuánto voy a durar así. Entonces pienso en otras opciones, como enfrentarme a él a solas, decirle todo lo que recuerdo e intentar expulsarle de mi presencia el resto de mi vida bajo amenaza de cantarlo todo.
Pero solo son ideas pasajeras. En general estoy feliz con mi vida y no siento necesidad de hacer nada al respecto más que intentar olvidarlo y desear que le caiga un piano encima. Sin embargo, de vez en cuando necesito desahogarme, y esta vez os ha tocado a vosotras. Espero que no me juzguéis duramente, no haber sido demasiado plasta, y muchas gracias por escucharme.
Mi historia de #Cuéntalo que jamás he contado
Inicio › Foros › Querido Diario › #Cuéntalo › Mi historia de #Cuéntalo que jamás he contado
-
AutorEntradas
-
MGCInvitado
🌸 Envía tus movidas a [email protected]👄 Más testimonios en whatsapp https://whatsapp.com/channel/0029VaCbq9P7T8bgwL0lOx0S👑 Los mejores chollos para ahorrar https://whatsapp.com/channel/0029VaCFabI1nozF5ZslTp3u
ResponderMarInvitadoNo lo entiendoInvitadoMegInvitado
ResponderLo importante ahora mismo es que tú estés bien, con la decisión que has tomado. Entiendo que quieras proteger a tus padres y a su concepto de familia, con el tiempo tú vas a tener tu propia familia y tu primo estará fuera de ella. Fuiste valiente en su momento al decirle que no y rechazarlo y es comprensible que las Navidades para tí no sean unas fechas agradadables de disfrutar y compartir en familia. Un abrazo fuerte y sigue adelante con tu vida.
LucyInvitado
ResponderYo entiendo perfectamente como te sientes y la decisión que has tomado. Ya que la has tomado respecto al pasado y has decidido que no va a cambiar intenta realmente «olvidar» el asunto. Eso si, lo que no puedes permitir es que te siga tratando mal ahora, que entiendo que ya no sois niños. Ese tipo es un sádico que lo pasa bien atacandote públicamente porque sabe que le van a reir la gracia y que tu te vas a sentir peor por lo que los dos sabéis, ponle fin a ese «poder». Una buena bronca pública que deje entrever una amenaza de contar todo hará que te deje tranquila, esos monstruos son unos cobardes y el miedo a que los descubran es grande. Una bronca pública no va a hacer que las familias se dejen de hablar, quizas quedas un poco de hiper sensible e histérica pero ¿Qué mas da? También le puedes decir a tus padres que odias el comportamiento de tu primo y que cuanto mayor te haces es peor y que te duele que ellos no te defiendan. Entiendo que protejas a tus padres de la peor parte, pero quitate a ese parásito de encima de una vez.
PaulaInvitado
ResponderHola, lo primero un abrazo muy fuerte y decirte que eres una gran mujer, luchadora y muy altruista en pensar primero en la felicidad de tus padres. Pero creo que deberías contarselo. Las cosas pueden ir cambiando con los años y tus padres confiar más todavía en una persona que abuso de ti, si se llegan a enterar por otra persona o de otra manera será peor. Díselo, seguro que sabran entenderte y apoyarte
LaiaInvitado
ResponderSoy la única que piensa que debería almenos comprobar o hacer algo aunque sea de manera anónima?, igual ella no era o es la única victima, entiendo que pienses en tu familia pero no creo que no hacer nada al respecto sea la solución ante el problema que este chico tiene o ha tenido en un pasado.
Siento ser tan franca, pero es un peligro.
Lo que no pude evitar, podrían evitarlo otras.
IsaInvitadoEInvitado
ResponderHe pasado por algo parecido pero nunca se lo he contado a nadie y no quiero contarlo porque no quiero estropear la relación en la familia. Ya sé que es difícil de entender, pero no quiero remover el pasado, solo dejarlo atrás. Y vivir mi vida pensando en el futuro que me espera con la gente que me quiere.
AnonInvitado
ResponderYo pasé por algo parecido a ti. Sufrí abusos durante un año y con el tiempo tome la decisión de callarme y no decírselo a mis padres ni a mi hermano. Sacrifique mi felicidad por la suya. Ellos están felices en la ignorancia pensando que, dentro de lo posible, siempre han podido protegerme y cuidarme y aunque yo lo pasé horriblemente mal superandolo todo sola, siento que mi decisión es la correcta aunque mucha gente no me entienda.
Si tú estás feliz con tu decisión creo que es lo mejor que has podido hacer. Eso sí, si en algún momento sientes que necesitas apoyarte en tus amigos/pareja, hazlo, no dudes (ten cuidado claro, es un tema delicado y entiendo que te cueste, además hay gente muy mala). Tú tambien mereces ser escuchada y que nadie te juzgue ^^FinaInvitado
ResponderHola, siento mucho lo que te ocurrió. Yo pienso que tu pareja sí que debe saberlo, no sé si se lo has contado ya, pero debería saberlo, y si tienes hijos alejalos de él por supuesto. Yo empezaría a buscarme otros planes para esas fechas y no coincidir con él.
Un saludo y espero que algún día puedas hablarlo con tus padres.VirginiaInvitado
Responder¿Y cuando vuelva a haber niños pequeños en casa circulando en las fiestas? Esa gente no se «cura». Probablemente no seas la única de la que abusó y probablemente siga abusando o abusará de otros. Con tu silencio tu familia vive feliz. Pero ni tú ni las demás víctimas lo son.
Caramelo85Invitado
ResponderMira, puedo entender que te lo calles por no hacer daño a tu familia. Pero en serio después de lo que te hizo dejas que te humille en público?
Yo no iría nunca más a una reunión familiar y le diría a mí familia que es porque sientes que te humilla. Si lo quieren entender bien y si no pues nada . Sinceramente, no tienes que estar al lado de gente negativa y que te ha hecho daño, aunque sean familia. Piénsalo, cuando te descargues de esa obligación tu salud mental mejorará.AnónimaInvitado
ResponderHola! Ante todo un fuerte abrazo! Eres una mujer muy fuerte y me alegro que finalmente hayas encontrado la felicidad. Tengo lágrimas en los ojos de leer tu historia. Yo pasé por algo similar cuando tenía nueve años, en mi caso fue mi tío, abusó de mi hermana y de mi. Pero nosotras se lo contamos a nuestra madre, y mis padres decidieron romper lazos con la familia paterna. Desde ese día no lo hemos visto más ni tenemos ningún tipo de contacto.
Respeta la decisión que has tomado, para ti será correcta a pesar de lo que digan los demás. Quizás más adelante con el tiempo cambias de opinión. Respeto a las reuniones familiares, yo no me presentaría o me llevaría conmigo una persona de confianza la cual me pudiera dar el apoyo necesario o defenderme si fuera necesario.
Un saludo y sigue luchando!MGCInvitado
ResponderHola a todo el mundo. Muchas gracias por vuestros mensajes, saber que no estoy sola en esto es de gran ayuda para mi.
Para ampliar un poco de información, deciros que hace años que no se mete conmigo directamente, porque al final, ya de adolescente, aprendí a defenderme yo solita. También deciros que no estoy sola en esto, ya que tanto mi pareja como algunos amigos íntimos están al tanto de la situación desde hace años, y me comprenden y me quieren, pese a mi decisión. Es únicamente en el ámbito familiar en el que no me atrevo a dar el paso, aunque las que comentáis que debería hacerlo tenéis toda la razón. Supongo que este es un proceso mental que requiere tiempo… Y una valentía que a mí a todavía me falta. No descarto hacerlo algún día, pero ahora por ahora, me tendréis que perdonar. Creéis que debería buscar ayuda profesional en este sentido?
Muchas gracias, nos seguimos leyendo. -
AutorEntradas
Las imágenes utilizadas para ilustrar los temas del foro pertenecen a un banco de fotos de pago y en ningún caso corresponden a los protagonistas de las historias.