Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Hace años que compré una casa con mi pareja y puse en alquiler mi piso de soltera. Enseguida conocí a un chico que me dio muy buena impresión, tenía un buen sueldo e iba a vivir solo, así que no dudé en alquilarle el piso a él. Los primeros años todo fue genial, siempre pagaba el primer día de mes y nunca tuve problema alguno en solucionar los temas e incidentes que pudieran ocasionarse. Después, empezó a pagar cada vez más tarde. Cada mes me explicaba una historia diferente y pese a no creerle, nunca me molestó porque lo importante era que me pagara, no me importaba el día en que lo hiciera.
Pero ahora, todo ha cambiado, hace ya seis meses que no me paga. Al principio, me decía que pagaría al mes siguiente, después que estaba esperando el ingreso de un trabajo en negro, pues resulta que se había quedado sin trabajo hacía ya un tiempo y no estaba cobrando ni el paro. Pensaba que no tardaría en encontrar otro trabajo, se le veía un chico apañado y responsable, así que no me puse demasiado nerviosa. Ahora, viendo que me va dando largas, que parece no encontrar empleo y que parece ya no tener paro, es cuando estoy agobiándome, no sé cuándo va a poder pagarme y se está convirtiendo en un okupa.
El otro día, le planteé que si seguía así debería irse, le expliqué que yo necesito pagar la hipoteca de este piso, que con mi sueldo estoy pagando la de la casa en la que vivo, y que no puedo esperar más. Mi pareja, cansado de verme así y pensando que estaba pecando de buena persona, decidió llamarle y decirle lo mismo que yo le había dicho, pero de una forma más autoritaria.
Al final, mi inquilino me llamó y se puso a llorar diciendo que no encontraba trabajo, que si lo echaba no tenía dónde ir porque sus padres estaban en una residencia y no tenían casa familiar, y que sabe que al final encontrará un trabajo y podrá pagarme todo lo que me debe. No sé si realmente me ablandó o es que no soy capaz de poner límites ni cuando me están robando dinero, pero no supe decirle que no le daba otro mes de tregua.
Así que ahora sigo sin cobrar, sigo sin piso, y añado que me siento mal por no empezar a actuar, por no buscar la manera de echarle, por no denunciarle y empezar a hacer los trámites, ya que a mí tampoco me sobra el dinero y con ese alquiler puedo pagar la hipoteca del piso. Ahora estoy pagando mi hipoteca y parte de la otra, mi pareja estos meses aporta más dinero, supongo que también por eso él ve claro que debo empezar a moverme para echar a mi inquilino. Pero no sé por qué, siento lástima por él, y supongo que en el fondo creo que pronto encontrará trabajo y pagará todo lo que debe, además de seguir pagando religiosamente cada mes como había hecho siempre.
Supongo que si ves que tu inquilino le echa morro con la deuda o si te contesta de forma abrupta, es más fácil tomar la decisión de denunciarlo. Pero, por el contrario, él siempre me ha contestado de manera educada, incluso cuando mi pareja le increpó que debe pagarme, supongo que todo ello ablanda mi corazón y pese a ver perjudicada mi situación económica, no veo el momento de tramitar la denuncia.
Lo que está claro es que si la cosa no cambia, tendré que hacerlo, y lo haré por mi pareja y por mí que somos los que estamos pagando las consecuencias de la situación desfavorecida en la que se encuentra mi inquilino.
