Bueno chicas, aquí vengo a cerrar el culebrón de mi jefa la que la lió en la clínica.
Pues sí: la han echado.
Al final revisaron todo lo del donante y confirmaron que había hecho cosas que no tocaban. La llamaron de dirección, intentó hacerse la digna, pero salió del despacho con la cara desencajada y una carpeta que casi se le cae al suelo. Fin de la historia.
Y lo más irónico de todo: estaba a punto de empezar su tratamiento de FIV, y lo tenía prácticamente a precio de risa por ser empleada. Vamos, que se lo había montado para hacerlo casi gratis. Tenía ya los papeles firmados, las recetas, todo listo… hasta que la pillaron. Así que además de quedarse sin trabajo, se ha quedado sin tratamiento.
Dicen que intentó discutir con administración, que “ya estaba todo aprobado” y que “solo faltaba empezar la estimulación”. Pero claro, después de lo que hizo, ni la dejaron acercarse a los viales. Le dijeron que, si quiere seguir, tendrá que hacerlo en otra clínica… pagando como todo el mundo.
El ambiente desde entonces está rarísimo. Nadie comenta nada abiertamente, pero todos sabemos lo que ha pasado. Dirección hizo la típica charla de “ética profesional”, con tono pasivo-agresivo, y todos asentando como si no supiéramos de qué hablaban.
Yo, la verdad, no siento pena. Era prepotente, manipuladora y se creía intocable. Y al final, mira: ni trabajo, ni FIV, ni descuento de empleada.
El karma no falla.
