Con 18 años me fui a estudiar a otra ciudad y volvía a casa de mis padres durante las vacaciones. Hasta el COVID vivía compartiendo piso, y con la pandemia volví a casa. Ahí todo cambió. Mi madre se volvió muy dependiente de mi. Al volver a donde vivo actualmente mis padres decidieron que en vez de pagar un piso compartido me fuera a una casa que tienen. Ellos, por temas de trabajo, tenían que ir mucho a esa casa, pero a raíz de la pandemia y por el teletrabajo ya no iban y la casa estaba vacía, así que ahí viví yo, sola, 1 año.
A mi novio le surgió una oportunidad de trabajo en la ciudad donde vivo actualmente y pensamos que la mejor opción era venir a la casa de mis padres, pagando un alquiler y los gastos a medias. Desde ese momento mi madre no paraba de lanzar pullitas del tipo: “ya no es mi casa”, “decora tu casa como quieras”… Si no le cojo el teléfono se pone dramática diciendo: “claro, tengo que entender que ya no formo parte de tu vida”.
Si no sigo sus pasos al 100% me dice que ha fracasado como madre, me presiona para que vuelva a mi ciudad lo antes posible sin pensar en mis aspiraciones laborales.
Ella nunca se llevó bien con la madre de mi padre y sus hermanas y siempre me lo ha hecho saber. Yo, por el contrario, tengo muy buena relación con la madre y la hermana de mi pareja y, siempre que tiene la oportunidad suelta algún comentario insinuando que yo en esa casa no soy bienvenida o me hace creer que no me tratan bien.
En ocasiones pienso que mi madre no asimila el hecho de que ya no soy una niña, que tengo mi vida, tengo mi pareja y tengo mis planes de futuro. Si no le presto total atencion monta numeritos.
Ya no se que hacer porque siento que condiciono mucho mi vida social y de pareja por ella.