Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Mi marido y yo tenemos dos hijos, un niño y una niña. Él, no ha sido nunca especialmente cariñoso con ellos, pero, la actitud que tiene con los hijos de nuestros amigos, me saca de quicio y, lo peor, es que le hace daño a sus propios hijos.
Nunca les compra regalos, eso siempre lo hago yo, cuando lo buscan en casa para jugar les dice que está muy cansando o les manda callar porque no quiere que hagan ruido, casi nunca va a los eventos del colegio y, cuando quieren abrazarlo o darle un beso, los aparta porque dice que le molestan.
Sin embargo, con los hijos de los demás, es una persona totalmente distinta. Si quedamos con los amigos, él es el primero que se apunta a jugar con los niños, les hace mucho caso, una vez, compró chucherías y juega con ellos al balón o con las raquetas. Nuestros hijos no entienden nada. El mayor, que se da más cuenta de las cosas, me ha empezado a preguntar por qué papá parece que quiere más a sus amigos que a él y, la niña, no entiende que está pasando. Yo la veo que intenta llamar la atención de su padre, pero se frustra porque no lo consigue.
He hablado con él al respecto, pero, no reconoce que se comporta mal con ellos. Es como si no lo viera o no quisiera verlo. Estoy agotada con este tema y me duele que, en un futuro, esto pueda ser emocionalmente perjudicial para ellos. He pensando, muchas veces, en divorciarme, pero, un régimen de visitas, sólo agravaría el problema cuando tuvieran que quedarse con él. Estoy muy perdida con el tema y no sé qué hacer…
